Personaje: Selly




Relato procedente: "Abandonada" (Huellas del Tiempo).

Resumen: Este relato habla sobre una joven que vive en un orfanato desde que tenía seis años, ya que, sus padres la abandonaron. Se encuentra en un ambiente que no es del todo justo, es corrupto y se basa en el abuso a los huérfanos que habitan ese lugar por parte de los superiores. A ella la invitan a una fiesta que se iba a celebrar en su honor y, de repente, hacen crecer su odio de una forma inimaginable y hacen que pierda el control en los años venideros.

Nombre completo: Selly Norgampton Jonhson.                    Edad actual: 27 años.

Ciudad natal: Canadá (EE.UU).                                           Estado Civil: Soltera.


Descripción física: 

Pelo negro, liso y largo casi hasta la cintura, bien cuidado, pero siempre algo rebelde, ya que, le encanta dejar que el pelo vuele en el aire, casi ni se peina; sus ojos son de un azul oscuro precioso, con una mirada cansada y de puro pasotismo, pero son penetrantes e increíblemente intensos, normalmente maquillados con una sombra de ojos negra; sus labios gruesos casi siempre se los pinta de color rojo poco intenso y tiene los dientes blancos, pero al sonreír tan pocas veces, no le veía sentido a cepillárselos tan a fondo todos los días; su piel es blanquecina y algo suave, ya que, muchas veces tiene que echarse crema para que no se le queden las manos rasposas, las cuales, tienen unas uñas cortadas  y pintadas de color negro; su cuerpo esbelto siempre lleva camisetas del mismo color que las uñas, de grupos de rock y suele utilizar pantalones desgarrados, le encantan.

Descripción de la personalidad: 

El pasotismo es la característica clave en ella, no puede dejar que las cosas complicadas se interpongan, con lo cual, pasa de ellas y le dan exactamente igual. No es muy sociable, no le gusta estar cerca de la gente, es más, les rehuye, cree que le hacen perder el tiempo, no le gusta hablar con ellos y cree que son gente completamente inútil y con mucha falta de personalidad, es más, cree que no se merecen su amistad. Tiene mucho dolor acumulado a causa del abandono de sus padres, por lo que, durante su instancia en el orfanato, empieza a incrementarse y a volverse odio. Siente que la sociedad es la que la ha vuelto como es, que son los demás los que han hecho que no sea capaz de ver la vida con colores y con formas distintas, cree que no merece la pena ser una persona y formar parte del mundo. No se siente querida, a raíz del abandono de sus padres y envidia a los niños que viven con sus familiares tranquila e inocentemente. Tenía un gran sentido del humor pero, muy en sus adentros, ya que, en ese lugar no veía que tuviera un motivo para sonreír y, mucho menos, para hablar. Odiaba a los huérfanos que convivían con ella, ya que, eran gente muy pija y que provenían de padres adinerados que les habían dejado dinero y que se habían marchado para no volverlos a ver, creía que eran tremendamente superficiales y no veían más allá de sus narices, eran egoístas y solo querían a los demás para su propio interés, ella ha dejado de dar nada a nadie. Es una persona muy seria, ya no cree que sea necesario sonreír o hacer el paripé para que otros la aprecien o le hagan caso, es una pérdida de tiempo.

Un pasado de abandono:

Madre: Margaret                                                                           Padre: Gustave

Selly nació en un ambiente familiar bastante roto, ya que, sus padres se pasaban el día discutiendo y no encontraban la forma de llegar a un entendimiento positivo para ambos. Su padre empezó a ahogar sus penas y sus problemas con su mujer con el alcohol, empezó a ser su gran amigo, confidente y el que lo volvía más violento y agresivo; esto provocó que su madre tuviera ganas de escapar de aquel hombre que le mostraba cada día que pasaba el asco que le daba convivir con ella y con su hija, ya que, según él solo hacían que molestar.

Durante unos años, la madre de Selly conseguía alimentarla y vivir en un pequeño estudio gracias a sus ahorros, ya que, cuando convivían con su ex marido, él era el que traía el dinero a casa. Selly veía a su madre llorar cada día, cuando veía las facturas, cuando recordaba aquellos buenos tiempos con su ex marido, cuando su hija había nacido... empezó a tener una depresión que la dejó marcada durante mucho tiempo, lo cual, la hizo descuidada a la hora de cuidar a Selly. 

Cuando la niña cumplió los seis años, Margaret ya no sabía qué hacer, ya que, tenía a una niña a su cargo que no podía alimentar debido a que ya no le quedaban más ahorros. Su familia no quería encargarse de su hija, ya que, todos ellos no querían que se casara con Gustave desde el primer día que lo vieron, decían que no era una buena influencia para ella. Margaret habló con una antigua amiga suya por teléfono explicándole su grave problema y que no tenía ninguna solución:

- No sé qué hacer, Alice. Llevamos tres días sin comer y no puedo dejar que mi hija se muera de hambre, tengo que hacer algo, no deja de llorar - decía Margaret ahogada por sus lágrimas - No encuentro trabajo y ya no me quedan ahorros, ¿qué puedo hacer?

- Yo estuve en tu misma situación hace unos cinco años: no tenía dinero, ni casa, tenía dos niños y me había separado de mi marido. Un día pasé por un orfanato y me vino la idea a la mente: lo podría llevar allí, ya que, me aseguro de que los van a alimentar, van a tener un techo donde dormir y van a poder estudiar en ese lugar sin necesidad de pagar nada. Así que, lo hice y me vine a trabajar a Alemania, me pagan bien, tengo mi casa, mi coche y puedo pagar mis facturas - le contó Alice con una voz suave y calmada. Más tarde, se quedó un poco callada pero, prosiguió - Si decides hacerlo, no va a ser fácil, no volverás a ver a tu hija y no podrás recogerla del orfanato, ya que, según me dijo el psicólogo que me trató después de dejar a mis hijos en aquel lugar, sería contraproducente volver a por ellos después de dejarlos allí.

Margaret no quería tener que llegar a eso, pero viendo cómo sufría su hija y cómo lloraba por la necesidad de comer, se lo pensó mejor y decidió ir al orfanato que se encontraba cerca de la calle donde vivía con su pequeña pidiendo limosna. El director de aquel lugar era apuesto, formal, profesional y con mucho interés en aquella pequeña que jugaba con un oso sucio y más grande que ella; tuvo que firmar tantísimos papeles que no podía parar aquellas lágrimas que corrían por sus mejillas de pensar que no iba a volver a ver a su pequeña niña de ojos azules. La despedida fue devastadora, Selly veía cómo se iba su madre alejándose poco a poco de ella y moviendo la mano en señal de despedida; en aquel momento, tuvo la sensación de que no volvería a por ella... de hecho, no volvió nunca.

Durante los años que prosiguieron, Selly fue siendo cada vez más reservada, más adulta y más rebelde. El abandono de su madre le llegó tan hondo que no podía dejar de pensar en ello, así que, su director la llamaba continuamente para ver cómo seguía y, así como la fama que le presidía allí, cerrar la puerta de su despacho, taparle la boca a la niña con un espaladrapo y abusar de ella; era un pederasta, lo hacía con todas las niñas,  hasta que cumplían los doce años, ya que, a esa edad ya eran algo más adultas y ya no le interesaban. Todo esto, provocó en Selly un choque entre odio y abandono, juntándolo todo, fue catastrófico; su psicóloga fue analizándola poco a poco pero veía que se volvía cada vez peor: más reservada, más aislada, más borde, más aburrida, menos habladora, más rebelde y más abandonada. Su psicóloga le diagnosticó una violencia contenida a consecuencia del abandono de su madre, un factor antisocial enorme, lo cual, hacía que no quisiera relacionarse lo más mínimo, un sentimiento de autodestrucción que se salía de las gráficas y un sadismo fuera de serie. Supuso que más adelante, sería una psicópata.

Más tarde, su psicóloga se dio cuenta de que su padre era Gustave Norgampton y era el hombre más buscado del país, ya que, había violado, descuartizado y matado a varias mujeres de pelo negro, con ojos azules y que solían vestir más o menos como su hija, lo cual, le hacía parecer todavía más depravado; ésto le hizo darse cuenta de que lo más seguro es que Selly portara el gen de su padre, el de la psicopatía y, que a raíz de todo lo que le había ocurrido anteriormente, esa psicopatía había aumentado y se había vuelto más imponente. Por lo que, decidió avisar al director de que tenían a una posible psicópata en el orfanato y las formas de prevenir la situación, siendo una de ellas la de echarla cuando tuviera dieciocho años.

Un futuro patológico:

Después de haber sufrido durante tanto tiempo el abandono y el abuso, se veía fuera del orfanato en el que había vivido desde que tenía seis años y, en el cual, había aprendido a odiar, a vengarse y a hacer crecer su rabia. Su psicóloga la había traicionado contándole a su director que más adelante ella podría tener un grave problema de psicopatía, ya que, habían aumentado varios factores y debía ser prevenido; todos siempre pensando en sus propios intereses...

Consiguió alquilarse un pequeño estudio cerca del centro para poder tener mejor acceso y tener más cerca todos los lugares. Llegó el día en que fue a una discoteca para tomar una copa y, accidentalmente se vio envuelta en una pelea, en la cual, uno de los chavales acabó muerto, siendo una tragedia para muchos, pero para Selly fue como una victoria, por dentro se sentía realizada y sonreía cada vez que pensaba en la cabeza reventada en el suelo del joven al que habían matado aquellos animales. 

Seguidamente, decidió probar y acercarse a un hombre que era muy parecido al alcohólico de su padre, llevárselo a su casa y descuartizarlo, para sentir su sangre en sus manos y conseguir llegar a ese grado de satisfacción, el cual, consiguió alcanzar después de matar a unas diez personas, lo cual, se había convertido en una asesina en serie, algo que nunca hubiera imaginado. Su patrón eran hombres de bar, los cuales, tuvieran familia y que fueran alcohólicos, que quisieran abandonar a esa familia y que fueran lo más parecido a su padre que fuera posible, después les dejaba una marca: un corazón roto, al lado de sus cabezas.

Cuando tuvo veintitres años, se empezó a quedar sin dinero, por lo que, pensó que podría dedicarse a aquello que más le gustaba: matar. Decidió trabajar por su cuenta siendo una asesina profesional o una asesina por encargo; se dedicaba a ese trabajo en cuerpo y alma, era cuidadosa, llevaba materiales especiales para cortar y desgarrar, dejaba falsas pistas y trataba cada caso con total confidencialidad, haciendo todo lo que le pedía el cliente, incluso podía pedir la forma en que quería que lo matara, era delicioso...

Un amor de madre:

Margaret consiguió un trabajo en Alemania, su antigua amiga se lo había conseguido para que pudiera subsistir y conseguir tener una vida mejor en otro lugar y dejar el pasado atrás. Consiguió todo ello, además de tener una bonita casa, un coche y comida, lo cual, era muy importante; lo que no tenía era a Selly, aquella joven que no había visto en años y que ni siquiera sabía cómo estaba, lo que sí sabía es que se había convertido en algo despreciable, en una figura que jamás hubiera querido para ella, era una asesina por encargo. Se había enterado por una amiga suya que había estado en todo ese mundo cuando era muy joven y había perdido el norte; la amiga de Margaret sabía todos los protocolos de los encargos y sabía identificar a muchos de ellos, así que, cuando supo que la hija de Margaret era una de las que formaban parte de aquel mundo oscuro decidió llamarla para decírselo.

Las lágrimas de Margaret rozaban sus mejillas, ya que, sabía que el abandonar a su hija había hecho que se volviera aislada, violenta y que no quisiera tomar un buen camino. No era el futuro que había deseado para ella, hubiera querido que hubiera estudiado en la universidad y hubiera tenido todo lo que hubiera querido tan solo trabajando dignamente. Su ex marido, tal como vio en la prensa, también era una pieza, se avergonzaba pero no podía dejar de pensar en aquella niña de seis años que dejó en un orfanato que no conocía, con personas que no conocía y que se despidió de ella moviendo la mano, mientras la miraba con aquellos ojos azules e intensos que decían: "No te vayas, mamá"...

El odio del padre:

Era agradable estar desaparecido durante un tiempo, solo y sin tener que cargar con nadie, era gratificante no tener que esperar siempre la aprobación de la familia. Gustave vivía a las afueras de Méjico, en una pequeña cabaña de paja con muy pocas provisiones y con un sótano que utilizaba para desgarrar a sus víctimas y después matarlas poco a poco, saboreando cada corte y cada momento en el que la víctima gritaba desesperada.

Gustave sabía que estaba en busca y captura desde hacía mucho tiempo, pero nunca sabrían dónde estaba, tenía a amigos mejicanos que le guardaban las espaldas y que le debían muchos favores. Además, había leído que en el orfanato donde sabía que Margaret había llevado a Selly, que había muerto el director, ya que, anteriormente le obsesionaba y quería estar encima de ella todo el tiempo, pero no llegar a matarla porque no sufriría. Sabía quién había matado a aquel hombre y sabía que había engendrado a un demonio, su hija se había convertido en lo mismo que él, eso le hacía sonreír y sentirse poderoso, no había nada mejor que hacer que su hija heredara lo mejor de él: el odio...

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