Personaje: Eloisa



Relato procedente: "Absorbente" (Huellas del Tiempo)

Resumen: Eloisa encuentra al que podría ser una raza que creía extinguida, de hecho, pensaba que era la única. Durante su infancia había pasado por las mismas circunstancias que Chad y entendía perfectamente la etapa por la que estaba pasando, intentando que sus compañeros de equipo no interfirieran en la conversación, cosa que no cumplieron y le atacaron de improviso haciéndole sentir frágil, débil, inseguro, lo cual, hizo que se tirara desde la repisa donde estaba sentado dejando a la protagonista desprovista de esperanzas para seguir sobrellevando aquella pesada carga de lo desconocido.

Nombre completo: Eloisa Carter Blows.                                            Edad: 32 años.

Ciudad natal: Baltimore.                                                                Profesión: Policía.


Descripción física:

Mi cabello castaño, es liso y largo hasta más abajo de los hombros, normalmente recogido con una pinza que permite que no me caiga tanto por atrás cuando estoy de servicio, no me gusta estar corriendo detrás de un criminal y que casi no le vea. Mis ojos color miel son eclipsantes, por lo que me han comentado, además, pueden dejar a una persona muerta en cuestión de segundos, ya os comentaré por qué más adelante. Mis labios finos, suelen permanecer apretados, incapaces en ocasiones, de emitir alguna sonrisa, dado que, no estoy demasiado alagada por mis dones ocultos al mundo. Mi cuerpo esbelto, disimula cada ápice de poder que hay en mí, vestida con ropa sencilla tipo vaqueros oscuros y camisetas de leñador, usualmente, rojas, las cuales, me permiten mayor comodidad en los servicios.

Descripción de la personalidad:

Supongo que siempre fui una mujer asustadiza al descubrir mi verdadero yo, lo que era capaz de hacer, aunque, poco a poco, fui asimilando lo que significaba ser una Elder convirtiendo mi miedo en fuerza. No temía demasiado a la muerte, me aborrecían mis dones en sí porque habían provocado dolor en personas inocentes por haberme enseñado a controlar mis poderes de absorción. Una de las cosas que me encanta de este mundo es poder coger a criminales que hayan provocado el dolor en otros, haciendo sentir mejor a los que han perdido a alguien, es algo que me hace sentirme bien y útil en mi día a día, aunque no sea como ellos.

Una verdad dolorosa:

Desde muy pequeña, notaba un vacío dentro de mí, algo que me faltaba y como si no perteneciese a este mundo, al fin y al cabo, sentía que era muy diferente al resto pero no encontraba cuál era el motivo. No empecé a notar un cambio realmente serio hasta haber cumplido los diez años cuando fui a una de las actividades extraescolares que más iban con mis intereses: las clases de arte. En cuanto crucé la puerta de entrada, pude ver cómo algo transparente que salía del cuerpo de mis compañeros y profesora de clase se acercaba a mí, era como si les estuviese absorbiendo el alma y, eso era justo lo que estaba haciendo, por cierto. En cuanto terminé de clavar los ojos en cada ser que había en aquella pequeña habitación, todos se cayeron al suelo, totalmente innertes y con los ojos abiertos, fue la cosa que más me impresionó de todo...

No comprendía muy bien todo esto y durante los meses que prosiguieron, estaba envuelta del pánico de aquel día, ni siquiera sabía qué había ocurrido durante el fin de semana y si la limpiadora del colegio había encontrado a esos niños, aunque al día siguiente, salió en la televisión siendo presa de un ataque de ansiedad. Pude encontrar a muchas personas por internet que habían contado su experiencia al ser testigos de haber visto a alguien absorber el alma de otra persona o alguien lo había sentido en sus carnes habiendose visto sorprendido por cuerpos tendidos en el suelo sin entender lo que había ocurrido. Ninguna de las personas con las que había contactado, me querían explicar lo que les pasaba por mucho que les prometía que no iba a salir de mí nada de lo que dijesen, no parecían confiar en una niña desesperaba por encontrar información. Hasta que una joven accedió a hablarme de su caso únicamente por teléfono, estaba huyendo de la justicia debido a absorber el alma de varias personas de un parque en el que fue tan solo a dar un paseo. Después de esto, no sabía qué creer...

Apariciones:

Pasó un tiempo de lo ocurrido pero no paraba de escuchar voces en mi cabeza, de ver a personas que no eran reales porque nadie más podía verlas, a mover cosas con tan solo mirarlas y a matar a personas por rabia, incontroladamente... Acepté que algo me pasaba pero que no debía contárselo a nadie, había algo dentro de mí que me decía que no era seguro comentarlo porque no sabía cómo actuarían mis padres o mis compañeros de clase. Estaba tan confusa, atrapada en mis miedos por lo que ocurría y encerrada en mí misma que no me daba cuenta de la presencia de una persona en mi habitación, iba cada noche sobre las once para observarme, para escuchar lo que decía y encontrar la forma de comunicarse conmigo.

Una noche, tras haber hecho los deberes y sentarme en la cama con las manos en la cara debido a mi supuesta locura, levanté la mirada, tratando de mover algo de la mesa del escritorio pero, había algo que no me dejaba ver, era transparente pero me molestaba a la vista. Era un hombre con cabello canoso, ojos azules, tez morena, labios gruesos y esbelto, parecía una persona colmada de sabiduría, alguien que había experimentado muchas cosas en la vida, así que, en cuanto empecé a prestarle atención, esa persona transparente se iba haciendo cada vez más nítida hasta convertirse en alguien de carne y hueso. Mis ojos permanecían desorbitados, estaba en shock, pero venía a darme la bienvenida a la raza Elder, fue la primera vez que escuché ese nombre y esperaba que no fuese la última...

Raza Elder:

Con tan solo diez años, estaba aprendiendo cosas nuevas sobre una raza que ni siquiera creía que podría existir. No éramos personas que perteneciéramos a ese mundo pero, fuimos enviados para eliminar a gente que fuese realmente mala, éramos necesarios en este plano hasta que nuestra vida finalizase tratando de creer en una ilusión perfecta: que nuestro espíritu volviese a nuestro mundo, tal y como lo conocíamos como seres de luz igual de transparentes que este hombre cuando apareció en mi cuarto, es decir que, algún día, podría llegar a ser la maestra de alguien, dado que, Aldan fue quién me ayudó a controlar mis poderes entre clase y clase, a las afueras del colegio y al volver a casa.

Somos seres de naturaleza que podemos absorber el alma de personas que no merecen vivir en este mundo ayudando así, al mejor desarrollo del mismo. También, tenemos el uso de la telequinesis y leer la mente de quién queremos, algo que me facilitó salir del colegio e instituto viva. Además, podíamos hacer que los humanos hiciesen lo que nosotros quisiéramos, algo que me costó muchísimo desarrollar pero que era muy útil. No tenía muy claro cómo podría llevar a cabo mi labor como Elder, así que, simplemente, me dediqué a terminar el instituto y pensar más tarde cómo ayudar a aquellos que me necesitasen y capturar las almas de los que no. Lo que ocurrió con mis compañeros de clase, terminó en una carpeta archivada en la Policía de mi ciudad, lo cual, Aldan me explicó algo cabizbajo y concentrado en el suelo de mi habitación, como si algo se moviese o necesitase su absoluta atención, que todos los de nuestra raza pasábamos por algo similar en cierta época de nuestras vidas, no era nada malo, tan solo nuestros poderes naciendo de nuestro interior y, para que lo hicieran, debían alimentarse de las almas que tuvieran más a mano para completarnos. Algo me dijo que él tampoco tuvo una experiencia muy agradable en cuanto sus poderes despertaron...

Captando almas:

Después de años de entrenamiento con Aldan, terminé el instituto sin demasiadas bajas en cuanto a lo que mis poderes se refería. Me preguntaba una y otra vez cómo podría encontrar almas que no fueran nada buenas para tratar de erradicarlas y, lo primero que se me ocurrió fue ser policía, era la única forma con la que podría empezar con mi labor como Elder, algo que me creía a pies juntillas en cuanto empecé a controlar mis poderes con mayor perfección y soltura, teniendo todavía en mi interior las almas de quiénes perecieron para poder crecer. En cuanto salí del instituto con dieciocho años, les dije a mis padres que iba a prepararme los exámenes para acceder y a empezar una carrera profesional como policía, se pusieron las manos a la cabeza, gritaron, patalearon pero terminaron por darme dinero para empezar con aquello que me llevaría a mi mundo en cuanto llegase el momento, no pertenecía a este planeta por mucho que me esforzase.

Pude influir en los exámenes en cuanto los profesores dudaban de mi destreza, entrando por fin en la policía, viendo cosas horribles que ni había imaginado, trabajando para mí y planeando independizarme de mis padres mientras hacía la labor para la que había nacido mi raza. Al principio, todo fue perfecto, quería empezar con aquello por lo que había entrenado tanto, por lo que había luchado, pero no tenía ni idea de lo que iba a sentir un tiempo después...

No todo es bueno:

Veía muchas muertes de personas inocentes en mi trabajo, vivía sola así que, cuando llegaba no podía dejar de pensar en lo que le había ocurrido a la víctima que había tenido entre manos durante un rato y que era inevitable que no lo estuviese. Cuando lo combinaba con las almas que tenía que absorber, me llevaba de cabeza porque siempre debía fingir delante de mis compañeros lo que había ocurrido, es decir, absorbía a los asesinos, violadores, caníbales... por lo que, al llegar los demás, tan solo veían el cuerpo inerte del tipo que había cogido, siempre debía pegarle un tiro y documentar que había sido en defensa propia. En segundo lugar, sentía todo el dolor que había sufrido la persona a la que absorbía a lo largo de su vida, era desgarrador ver todo eso en mi mente rápidamente y tenerlo en mi interior durante unos largos minutos.

Por las noches, podía verlos, oía cómo gritaban... al día siguiente, ya desaparecían. Todo esto, conllevaba que no durmiera bien, que me sintiese como una loca desequilibrada cada día que pasaba porque también veía a seres transparentes a mi alrededor que nada tenían que ver conmigo pero que observaban que estuviera llevando a cabo la labor por la que me habían enviado al vientre de mi madre en cuanto decidió quedarse embarazada y tenerme. Tampoco era muy agradable escuchar las mentes de aquellos que tenía a mi alrededor, me solían dar jaquecas y era bastante difícil de fingir, sobretodo porque me doblaba en mí misma y me arrepentía de verdad por haber aceptado este poder aunque, realmente, era aceptarlo y controlarlo o decir "no" y seguir matando gente.

Existencia:

Hacía unos años que estaban eliminando a los Elder, una agencia de protección de los humanos hacia cosas sobrenaturales, a los seres que más investigaban era a nosotros. Iban armados, conseguían la localización de cada uno de ellos y los asesinaban, creían que no había motivo por el que matar a otros por mucho que se lo mereciesen, que debían responder ante la justicia. Por tanto, tras tres años de trabajo duro y de huida constante, era la única Elder que quedaba, hasta que conocí a Chad, el no tan joven asesino de diez personas sin siquiera quererlo. Me había esperanzado con el tema de poder permanecer en un sitio, en la necesidad de comprensión, de comunicación con alguien que fuese como yo, de enseñarle aquello que Aldan compartió conmigo desde que tenía diez años.

Mis esperanzas se disiparon en cuanto saltó de la repisa donde estaba sentado, dejándome sola en un mundo complejo, tratando de esquivar a los que protegían a la humanidad y aniquilaban a cualquier ser sobrenatural que existiera sobre la faz de la tierra, algo bastante injusto cuando no querían que absorbieran las almas de los seres humanos pero para ellos estaba muy bien matarnos, tenía una lógica aplastante... Vivía en un remolino de emociones constantes, ya no me sentía una chica única y con suerte, alguien que podía cambiar el mundo, sino alguien que estaba empezando a desequilibrarse mentalmente y que podría morir en cualquier momento a manos de asesinos del Gobierno y, estaba segura que siendo policía, tendría un peor final.

Un futuro de ruido y soledad:

Sabía que Aldan siempre estaría conmigo, que siempre tendría a mis padres cerca cuando tuviese algún accidente doméstico pero, no podía cambiar el hecho de tener sentimientos encontrados con absoluta soledad. Siento que siempre tendré esos ruidos en mi cabeza, a todo volumen, como si un vecino tuviese la música a tope y no la apagase nunca, como si durante toda la eternidad tuvieses las mismas canciones en tu mente porque no puedes evitarlo. Todos piensan, crean, forman proyectos, critican al prójimo sin parar, se quejan... no puedo evitar escucharles, no puedo hacer que se callen y ni siquiera puedo matar a aquellos que estorban mi paz aunque sean inocentes.

En el único sitio que puedo ser yo misma y estar tranquila es en mi casa, respirando hondo tras un fastidioso trabajo en la calle, tratando de olvidar lo visto con unas cuantas copas de vino hasta arriba, estando chispada no se sienten las cosas tan intensas. El resto de horas, podía pasarlas mirando el techo del salón de mi casa tratando de imaginarme un futuro distinto, un destino para nada complejo y un montón de posibilidades de enamorarme y formar una familia, de no ser tan seria, testaruda y ruda, pudiendo ser algo más amable y amistosa con mi vida, mirando a través de mis ojos sin escuchar mis pensamientos, dejándolos mudos...


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