Personaje: Maia



Relato procedente: "Un Adiós" (Huellas del Tiempo)

Resumen: La persona con la que había compartido su vida, se había desvanecido y las heridas que había provocado su muerte, todavía estaban abiertas, todavía dolía... Maia también quiso dejar de vivir después de darse cuenta de que no estaba él, ni siquiera su madre, pero lo que no recordaba en aquellos momentos de debilidad, era que había dejado a aquellas dos mellizas preciosas que la abrazaban mientras ella permanecía inerte en el suelo.

Nombre completo: Maia Delish Gram                                            Edad: 84 años.

Ciudad Natal: Utah                                                                           Profesión: Escritora.


Descripción física:


Mi cabello negro siempre fue liso y sedoso, lo cuidaba tanto que parecía que fuera el motivo de mis obsesiones; todo él se volvió tan canoso que olvidé incluso cómo brillaba. Mi ojos azules nunca han cambiado, aunque en cada año que pasaba, se notaban mucho más las arrugas y la pesadez que empezaba a caracterizarlos. Mis labios tensados por la muerte de mi marido persistieron durante tanto tiempo que pensé que jamás volverían a abrirse para decir una sola palabra, permaneciendo finos y firmes a unos solos labios. Mi cuerpo esbelto siempre fue fiel a una delicada comida vegetariana, no he sido demasiado estricta con ello pero lo suficientemente contundente e inteligente como para saber qué era bueno para mi salud y qué no, hice un gran trabajo para haber muerto suicidándome y no de cualquier enfermedad que suele abundar, ¿verdad?

Descripción de la personalidad:

Siempre he sabido muy bien lo que he querido y a quién, segura de sí misma y demasiado optimista como para pensar de cualquier otra manera. He tenido un pensamiento libre, una sensación de paz interior que muchos deberían probar gracias a años de estudio y descubrimiento personal allá a dónde iba, demasiadas cosas por compartir y momentos de los que emocionarme. He sido una persona muy tierna y cariñosa, dada a los demás, amistosa y demasiado sociable como para creerlo, aunque nunca he recurrido a ningún amigo/a con mis pesares, demasiados problemas tenían ya para añadirles los míos, ¿no creéis? Nunca me ha gustado pedir ayuda a nadie, ni siquiera a mis hijas llegada una edad demasiado avanzada como para salir sola a la calle sin ayuda, no me ha gustado ser una carga ni para ellas ni para nadie.

Una niñez diferente:

Desde que era pequeña, me han enseñado que todos somos libres, para eso está el libre albedrío. Jamás he sido atada, ni obligada a nada, ni siquiera me han castigado en ningún momento, mis padres me hablaban de una forma calmada y tranquila, de esa manera, jamás pude conocer el significado de alterarse o tener una familia rota con la que no poder comunicarse. Mi madre iba a meditación cada semana y hacía yoga en casa, algo que fui aprendiendo poco a poco desde que tenía ocho años, se notaba que ella estaba orgullosísima de mí, no se la podía ver más contenta. Mi padre era vegetariano, así que, se encargaba de cocinar y nosotras nos llenábamos de los nutrientes provenientes de los vegetales.

Mis principios y valores eran distintos de los del resto de niños o adolescentes con lo que iba a la escuela y, mucho después a secundaria, supongo que fue eso lo que hizo que se pensaran eso de hablarme con respeto y no dejarme de lado porque era alguien tan popular como ellos, era demasiado diferente, demasiado especial como para soportar que formara parte de su grupo social. Digamos que ésto fue el único inconveniente que tuve a lo largo de mi vida, dado que, mucho después pude compartir muchas de mis ideas, ideales y valores con otras personas maravillosas que estaban abiertas a cualquier tipo de pensamiento.

Escritura:

Desde que tengo uso de razón, he escrito todo lo que he podido y más, he leído hasta reventar y he aprendido mucho de los personajes que me rodeaban, tanto que se podría decir que he vivido muchas vidas. Los libros comparten sus palabras, sus momentos, al igual que pude hacerlo yo con todos los que me han seguido en redes sociales y han leído todos los libros que he ido publicando y que me salían del corazón, tenía demasiado dentro como para guardármelo para mí sola.

He viajado mucho, por ello, tenía tantas historias que contar y tantos personajes que presentar que no podía parar, era imposible. No pensaba que mis escritos gustaran a tanta gente, estaba anonadada, ni siquiera creía que mis blogs fueran a tener éxito antes y después de publicar mi primer libro, no tenía ni idea que mi forma de pensar sería tan bien recibida a lo largo del mundo, fue así como empecé a ganarme la vida como verdaderamente me llenaba y no como el sistema pretendía que lo hiciera con salarios mínimos nefastos y con montones de jefes maleducados que necesitan que te muevas rápido para verte el culo a lo lejos mientras sirves mesas sin parar, eso sí fue duro y bastante molesto.

El impulsivo Fabian:

Ha sido siempre una parte importante tanto de mi adolescencia como de mi edad adulta, dado que, fue una persona con la que siempre estuve en contacto. Al principio, era solo un amigo más de los que rondaban a mi alrededor en los eventos de ventas y firmas de libros, pero a lo largo de mi vida empecé a interpretar lo que sentía por él de otra manera que siempre me empecinaba en negar tan solo por miedo al rechazo, lo único que me daba pánico en aquel entonces. No pensaba que sus sentimientos hacia mí fueran mutuos, así que, tuve que ir en su busca inmediatamente para saber qué era lo que sentía de verdad, dado que, jamás nos habíamos visto ni hablado cara a cara; todo mejoró al ver su cabello negro, sus ojos castaños y mis labios fueron cautivos de los suyos en cuanto nos abrazamos, como si nos conociéramos de toda la vida.

Todo empezó a rodar a partir de ahí, desde ese abrazo y ese beso. Vivimos juntos durante tanto tiempo que dejé de contarlo, tan importante como sus masajes o nuestros momentos en la ducha, quizá desde el nacimiento de Lisbeth o el de Kira, instantes realmente inolvidables, por ello, fue tan difícil aceptar que se había ido de mi lado. Pasaban las cosas tan rápidamente que casi ni me dio tiempo a respirar, estaba tan feliz que me daban igual los años que pasaran con tal de que siempre estuviese presente en mi vida.

La graciosa Lisbeth y la inteligente Kira:

No lo he comentado antes, así que, os digo que ambas son gemelas. Tienen el mismo cabello que tuve de joven, tan liso y sedoso como lo olvidé y con ese brillo irrefrenable que resplandecía. Sus ojos de un castaño oscuro son como los de su padre y sus sonrisas estaban tan presentes que eran capaces de provocar las nuestras desde el momento en que nacieron, tan tranquilas y calmadas que me recordaron a mí cuando lo fui con mis padres, de hecho, les enseñé lo mismo que ellos me transmitieron y parece que nos salió muy bien. Lisbeth tiene más sentido del humor, más carisma, es mucho más tranquila que Kira y sabe cómo ganarse a la gente; en cambio, Kira es algo más reservada, necesita de su hermana en ciertas ocasiones para solucionar problemas sociales o de cualquier índole, pero destaca en las clases, es de las llamadas "niñas prodigio", demasiado inteligente para estar en una clase inferior, siempre por delante y con una mente abierta. Ambas alimentadas de la misma forma vegetariana de la que fui alimentada, ayudando a su padre a dejar de ser carnívoro y pasar al sentimiento libre y al mundo herbívoro. 

Siempre permanecieron unidas, desde que empezaron a crecer en mi vientre. Podría confirmar que las mellizas suelen pensar cosas muy similares y hacer las mismas cosas, siempre han tenido gustos iguales y, a decir verdad, era algo que agradecía para los regalos de cumpleaños y Navidades, son muy agradecidas, sabíamos que cualquier cosa las haría sentirse felices.

Muerte de un amor:

Fabian sobrevivió hasta la edad de ochenta y cuatro años, con fuerza, dedicación a su familia y con comprensión hacia todas nosotras. Aunque lo único que tuviera en casa fuesen bragas, tenía una dedicación y una paciencia con las niñas y, muchas veces conmigo, que era increíble, no podía dejar de pensarlo en cuanto me dijo el forense que mi marido había muerto de un paro cardíaco, a esas edades era muy normal, lo que viene a ser la vejez, simplemente le había llegado la hora de irse. Había dejado atrás a dos jóvenes de veintiséis años y a una mujer rota por su pérdida, fue duro no verlo a mi lado en la cama cada mañana al despertar, en cada desayuno, en cada cena con aquellas velas perfumadas que nos encantaba encender mientras comíamos... fue devastador para mí, jamás pensé que fuera él el que se marcharía primero.

Después de una especie de alucinaciones, donde podía verme de joven yendo a su tumba y llorando su muerte como en el funeral no pude debido a mi estado de completa desolación, decidí quitarme la vida como muchos monjes budistas habían hecho, mediante la meditación. Es un sistema muy sencillo, uno enseñado por mi madre y que me lo explicó a modo de información para que usara cuando creyera que era mi hora, con total libertad; consiste en meditar bajando los niveles cardíacos, de tal modo que, puede llegar a pararse tan solo con la mente y, así lo hice, volviendo a los brazos de Fabian y dando gracias por volver a besar sus labios otra vez.

Un futuro de protección:

Fabian y yo jamás estaríamos tranquilos con nuestras hijas, por el hecho de que son nuestras, así que, permanecíamos al lado de ellas hasta que envejecieran y murieran, para esperarlas y que volvieran a nosotros para poder irnos todos juntos a la luz que nos espera al final del túnel, como algunos dicen. No podemos irnos sin ellas, son parte de nosotros, de nuestro corazón entero, debemos velar por que siempre estén a salvo, protegidas de cualquier momento de duda, de soledad o de peligro, de cualquier momento de debilidad.

Siguen juntas, mirando hacia adelante, a pesar de haber perdido a su madre recientemente. Siguen preparadas para el futuro, sabiendo que siempre permaneceremos con ellas, trabajando todo aquello que les enseñamos, aunque Lisbeth todavía se pierde en algunos pasos de yoga, pero pronto volverá a encauzarlos... vuelve un futuro de pasión en las sombras al lado del marido al que amo.

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