Personaje: Silver



Relato procedente: "Crionización Completa" (Huellas del Tiempo).

Resumen: Un hombre que no quiere ver a su hija porque es una carga demasiado grande y porque ni siquiera le importa no pagarle la manutención correspondiente dado que vive con su madre. Notó que ésta no quería estar con él en el momento en el que quedaron y, al instante, pensó que se trataba del novio actual de ella, por lo que, se vio en la necesidad de quitarle de la ecuación de su vida para pasar más tiempo con su hija, ahora afectada y crionizada por un padre indiferente, frío y que no sabe lo que significa la palabra amor.

Nombre completo: Silver Johnson Campbell.                           Edad: 40 años.

Ciudad actual: Londres.                                                                Ocupación: Médico.


Descripción física:


Cabello increíblemente negro y peinado hacia atrás, con toda la frente despejada. Mis ojos son del mismo color y muestran la oscuridad que albergo en mi interior. Mis orejas son bastante visibles incluso desde lejos, como una especie de parabólicas con las que escucho perfectamente, aunque han sido víctimas de innumerables insultos en el colegio al que asistía. Mis labios finos esbozan falsas sonrisas, aquellas que ni siquiera siento que deban salir de mí pero que lo hacen para mantener las apariencias más correctas y para que nadie sospeche de quién soy en realidad. Mi cuerpo esbelto muestra toda la indiferencia de la que es capaz, al igual que mi rostro, poco inmutable.

Descripción de la personalidad:

Como he dicho con anterioridad, soy intensamente indiferente a todo lo que me rodea, de hecho, no me importa ni el hecho de que mi hija no quiera verme, que mi ex mujer piense que soy un monstruo y mis pacientes que soy frío y que tengo pocas ganas de trabajar. Tengo talentos, como todo el mundo supongo, y uno de ellos es lo rápido que aprendí a cortar huesos humanos, a parte de divertido y excitante, sobretodo ese sonido penetrante y chirriante cada vez que la sierra de cortar huesos los parte, cada vez que sientes el sonido, estás en total éxtasis. No creo en nada que tenga que ver con religiones y, mucho menos, en las personas que me rodean y me dicen que puedo cambiar, que puedo ser un hombre nuevo y mejor para mi hija, lo que sería otra cosa que ignorar.

Infancia sin sentido:

No entendía ni lo más mínimo el hecho de vivir y hacer cosas día a día sin perdernos nada, sin dejar de estar pendientes de todo constantemente y superarnos a nosotros mismos, es algo que no entendía dado que nos vamos todos al hoyo en cuanto es nuestra hora para hacerlo bien por enfermedad o bien porque a alguien se le ha ocurrido que eres desechable, una palabra fascinante a mi parecer. No sabía por qué tenía que aprender aquellas gilipolleces constantes que me explicaban en el colegio si, al fin y al cabo, terminas metido en una caja y dejas de ser alguien para ser un muerto al que le hacen el velatorio más maravilloso y especial del mundo hasta que esas personas se olvidan de tu cara y pasan página. Todo ello, me parecía una absurdez.

En toda mi infancia y adolescencia casi ni me esforcé, era como vivir en el limbo. Pensé en ser médico en el primer momento en el que un impulso muy dentro de mí me dijo que matara al perro de la vecina y le abriera en canal, seguro que podría oír los gritos del perro en mis oídos y me produciría la sensación de tranquilidad más desequilibrada y excitante del mundo; pues así fue, amigos. En el momento en que abrí a ese perro en dos, supe que quería abrir de la misma forma a las personas, aunque lo de Forense me hubiera ido mucho mejor, porque ahora tengo que curar personas, no verlas consumirse, por eso mato, ¿verdad?

Una adolescencia experimentando:

En resumen: Hacía lo que me daba la gana sin quejas de nadie. Me fui a vivir solo a una residencia cercana a mi instituto dado que les dije a mis padres que prefería vivir con unos amigos (una mentira bastante elocuente) para poder estar totalmente desconectado de las personas y la sociedad. Ahí es donde empecé a casi esforzarme dado que mi objetivo era ser médico y no quería que esa opción se desvaneciera, aunque no la viera como un sentimiento fuerte e intenso para realizarlo ni siquiera importante, pero en el fondo quería conseguirlo para tener más posibilidades de conectar un poco más con la muerte y su significado.

En mi adolescencia nada me perturbaba, era alguien totalmente libre y que no sentía ni un ápice de empatía, me daba igual todo lo que hicieran los demás y no quería que estorbaran mi paz. Odiaba las fiestas, a las personas y tan solo quería silencio, por lo que, tuve la gran oportunidad de conseguir asesinar a dos personas que estuvieron ambos años de bachillerato mostrándose toscos conmigo e insoportables, llegaron a cansarme tanto que los llevé a un garaje abandonado y les abrí en canal, digamos que fue mi primera obra de arte. Como no era muy experto en eso porque lo había hecho con animales solamente, fue un reguero de sangre difícil de controlar, estuve prácticamente unos tres días para limpiar todo el desperdicio y llevar lo que quedaba de sus cuerpos ahora innertes y despedazados a una granja con muchos cerdos hambrientos para que se comieran las sobras humanas de aquellos estúpidos. Después de aquello, me sentí realizado.

Katleen y una más en la familia:

Katleen apareció de la nada, sin previo aviso en mi primer año de Universidad. Estudiaba derecho y siempre estaba envuelta en legalidad y justicia, nadie podía sacarla de sus teorías democráticas y de desarrollo, mucho menos yo. Nos cruzamos en la biblioteca donde solíamos ir todos los días de la semana a estudiar, dando la casualidad de que en cierto momento en ese día, nos descubrimos solos en medio de toda la biblioteca, algo que no había pasado anteriormente. Me sonrió, así que, no quise deshacer mi tapadera sonriéndole también a ella para guardar las apariencias, parecí gustarle y quería quedar conmigo, no me importaba en absoluto pero una invitación a tener sexo en la residencia de una joven atractiva nunca estaba mal y algo me decía que no a todo el mundo se lo pediría.

Esta pequeña relación de nimiedades con ella en un principio, se transformó en una especie de relación seria que fue forjando una serie de acontecimientos inesperados. Pasé de tener sexo con ella una noche tras otra en su habitación a vivir juntos tres años después, empezar nuestros trabajos correspondientes y con ella embarazada al llevar cinco años juntos, era de locos y algo que iba demasiado rápido; tampoco esperaba vestirme de traje y corbata y presentarme en un altar para casarme con Katleen, pero conseguí acostumbrarme a la vida de un hombre medio y normal, siguiendo con mis rutinas diarias al sótano para desahogarme de mis frustraciones continuadas en cuanto a la sociedad.

Divorcio indiferente y Tara Campbell:

Unos años después, tampoco tengo ni idea de cuántos pasaron, nos divorciamos dado que Katleen se empezó a dar cuenta de mis ausencias continuadas a lugares que yo no quería contarle para que no me delatara ante la policía en el supuesto de que descubrieran que todas las desapariciones de esas personas habían sido por mí, porque yo les maté. Empecé con las excusas, no sirvieron para nada porque ella seguía sospechando que la engañaba con otra mujer, lo cual, me dio cierto alivio porque ni siquiera se le había pasado por la cabeza el hecho de que podía matar a gente supuestamente inocente para ella, aunque para mí ninguno de ellos lo son.

Toda esta frustración terminó en divorcio y Tara estaba confusa, no sabía qué estaba ocurriendo a su alrededor por lo pequeña que era todavía pero no había de qué preocuparse, se iría a vivir con su madre, algo con lo que yo estaba de acuerdo. No tenía por qué pensar dónde estaría la niña cada vez que tuviera que dejar salir a mis demonios internos, ni siquiera tendría que darle explicaciones de lo que hago o dejo de hacer y no pensaba pagarle la manutención porque no me da la gana. Todo ésto fue repercutiendo en la forma en la que Tara me veía, era como un monstruo para ella y era capaz de verlo aunque tuviera ocho años, la ferocidad de mi mirada le daba miedo, así que, le pidió a su madre que se quedara con ella siempre y que no la dejara venir a mi casa. Otro premio y más oportunidades para mi libertad personal.

Aislamiento:

Durante algún tiempo, me sentí desconectado, desubicado de lo que llamo lo terrenal. Estaba como contrariado, no me sentía en mi lugar, todo daba vueltas a mi alrededor y lo entendí como un standby del que necesitaba para volver a ubicarme en un mundo en el que tan solo me veían como un médico perspicaz pero bastante indiferente a los males de las personas que le visitaban. Cogí la baja que falsifiqué en el trabajo para aislarme del mundo, para dejar atrás toda la imperfección y la suciedad y adentrarme en los bosques y en la búsqueda de uno mismo, fue algo que me sirvió para dejar a las personas hacer sin preocuparme de que me descubrieran.

Me convertí en una especie de ermitaño. Me pasaba los días en la montaña, de hecho, encontré una casita allí arriba abandonada que realmente me encantó, me dejó embelesado porque tenía todo lo que un ser humano necesita para vivir mínimamente y retirarse de la civilización en paz. Durante todo ese año, busqué la paz en mi interior y podría decir que la encontré de alguna manera u otra, dejé de estar perdido porque estaba conmigo mismo, dejé de pensar en matar porque tan solo quería respirar el aire puro que nacía allí arriba y terminaba en mis pulmones ayudándome a ser quién soy ahora: Alguien invencible.

La matanza de Neelan:

Después de no ver a Tara en más de diez años, ella decidió verme porque quería proteger a su madre del nerviosismo que le provocaba constantemente y de los gritos que me propinaba cuando tenía ocasión, humildes humanos... Durante toda la conversación se sintió increíblemente incómoda, algo que yo no tenía ni idea de que fuera posible, algo que tenía el placer de no sentir porque era alguien a quién le daba igual el prójimo; terminó yéndose porque notó que la conversación no iba a ninguna parte, supuse que era por aquel novio llamado Neelan que hacía tres años iba con ella a todas partes y, cómo no, le puse en mi lista de a los que necesitaba matar, junto a todos los amigos anteriores que tuvo ella, quería que la dejaran tan solo para mí por simple diversión.

Me satisfizo su dolor al verme hacer aquello, su sorpresa al no imaginarse todo lo que había hecho y su desesperación por salir de allí, cosa que no pudo hacer dado el grado de crionización que hice que respirara en todos los poros de su piel, se quedó de rodillas ante mí y ahora es una sierva más de mi cosecha, de la farsa que hay a mi alrededor y el montón de mentiras que he de decir para quedar bien, para que no me señalen o descubran lo que hago en cuanto me dé la vuelta. Ahora sabrá qué es no sentir, qué es levantarse por la mañana y ver el mundo como el estercolero que es y decidir hacer algo para eliminarlo, para desquitarnos de personas nulas de humanidad, para volverlos como nosotros, siervos de una sociedad consumista y dejada al mejor postor.

Un futuro sin contemplaciones:

Momentos en los que dejar de pensar si harás daño a alguien porque yo soy el que menos lo piensa, momentos en los que tu cuerpo se siente bendecido ante cualquier corte producido a tu prójimo, alegría ante cualquier maldad eterna que asoma en mis ojos, excitado al arrancarle la cabeza a todo aquel que quiera volver a ver a mi hija, la que tengo justo enfrente de mí y agacha la cabeza para ser guiada a su futuro, algo que no debería perderse nunca.

Nadie sabe cuál es su futuro, ni qué espera del mismo pero lo que sí quiero es saber que tendré todas las oportunidades necesarias de saciar mi sed, de dejarme llevar con noches de sexo descontrolada con alguna mujer que se me insinúe sin siquiera oponer resistencia o por el simple hecho de que no sea mi tipo, tan solo ir a su casa y pedirle que me haga lo que yo quiera. Ni siquiera pienso en las críticas que recibiría de mi hija, porque ni ella misma entendería una sola palabra de lo que pienso o digo, quizá entiende demasiado bien la justicia y necesita realizarla para sentirse mejor consigo misma y no entender que tan solo es otro despojo humano al que compadecer por el simple hecho de serlo. Veo un futuro lleno de posibilidades, ¿tú también lo ves?
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