Personaje: Rase




Relato procedente: "Adiós a las Palabras" (Huellas del Tiempo).

Resumen: Rase siempre ha sido alguien abstraído en sus escritos, se ha pasado las horas creando personajes e historias fantásticas para el entretenimiento de otros, ha sido su mundo, su vida entera y su pasión, el problema era que a su mujer Kathy no le hacía mucha gracia que la dejara de lado para seguir con su vida de escritor. Ésta era bruja y maldijo a Rase con alejar las palabras y la imaginación con la que contaba por venganza, por haberla dejado de lado, ahora él no tenía nada más en su vida que el alcohol y las incansables horas mirando por la ventana, totalmente absorto en las gotas de lluvia que caían por ella.

Nombre completo: Rase Agustin Formes.                             Edad: 43 años.

Ciudad actual: Londres.                                                      Ocupación: Escritor. 


Descripción física:          

Mi cabello negro tiene ciertos matices canosos, es suave y corto, suelo cuidarlo todo lo bien que puedo, ya que, se tiene ya una edad para que se caiga con más frecuencia. Mis ojos son de un color castaño fuerte con algunos tonos verdosos, siempre me han dicho que son especiales y Kathy se enamoró de mí por ello, porque simbolizaban una especialidad que nadie más tenía. Los labios finos que me pertenecen, son ajenos a cualquier momento de felicidad o de sonrisas debido al don que mi ex mujer me arrebató algunos años atrás. Mi cuerpo esbelto puede sentir la ansiedad de querer escribir por todos los poros de su ser, pero una maldición se cierne sobre mí y mi mente es incapaz de crear, así que, estoy cansado y agotado de la vida si no tengo aquello que formaba parte de mí: Las palabras.

Descripción de la personalidad:

Bueno, siempre he sido un tipo nervioso pero he conseguido controlarme, he llegado a tener todas mis emociones en el lugar donde las quería, he logrado amansar a la bestia que llevo dentro y la escritura me ayudó en gran parte, ya que, mostraba todo lo bueno y lo malo que había dentro de mí, era algo verdaderamente terapéutico y que me hacía cada día más y más fuerte. Siempre he sido alguien curioso, alguien que desea profundamente y anhela todo lo que tenga que ver con los escritores, he leído mucho sobre criaturas fantásticas para mis libros, he intentado crear personajes por donde he viajado y me he ido sintiendo cada vez más unido a ellos, ya que, cada uno aportaba su historia. Me he sentido muy unido a la naturaleza, por ello, decidimos vivir a las afueras de Londres, en un lugar donde tan solo pudiéramos ver hierba y nadie desequilibrara nuestra paz interior, aunque parece que quién llegó a hacerlo mejor fue la mujer que tenía dentro de mi casa.

Una infancia basada en escritos:

Desde muy pequeño, mis padres me contaban historias de todo tipo pero las que más me gustaban eran las de fantasía, les tenía una especial estima, me encantaba imaginar. Mi padre se dio cuenta de que tenía una especie de don para la escritura cuando tenía tan solo seis años y escribí un pequeño escrito para mi clase de literatura infantil, se quedó perplejo con todo lo que fui capaz de plasmar en aquella hoja que estaba repleta de seres sobrenaturales que yo mismo había creado, paisajes con todo tipo de cosas maravillosas y con detalles que ni en los mejores libros existía; por supuesto, mi profesora también estaba gratamente sorprendida por todo aquello y conseguí un sobresaliente en ese pequeño trabajo.

Aunque había un pequeño problema conmigo y era que no era capaz de expresarme con facilidad, no era un crío muy extrovertido y me pasaba horas apartado del resto tan solo escribiendo y contrastando conmigo mismo si el diálogo que había logrado escribir estaba a la altura de mis expectativas o si debía descartarlo de los mejores, no tenía mayor preocupación que esa durante todo el tiempo. Mis padres tuvieron una idea para que todo eso cesara, me regalaron un "Diario" para que escribiera todo lo que sintiera durante todo el día, que pusiera todo lo que se me pasaba la cabeza, así que, lo hice. Cada noche escribía todo lo que me había ocurrido durante el día y los sentimientos que tenía en referencia a todo, aunque todo se cernía a mi ansia por escribir, cuanto más lo hacía más cómodo y seguro me sentía de mí mismo. Muchos decían que era un niño prodigio y que eso era el mayor don que me habían dado, que lo aprovechara cuánto pudiera, que intensificara todo aquello que sentía y lo plasmara como fuera, que iba a tener mucho éxito. No se equivocaron en absoluto.

Adolescente contrariado con el mundo:

Una de las cosas que me incitaban a escribir constantemente era aquello que pensaba del mundo, de las personas y de los que intentaban por un momento hacerme daño, ya sabéis, los que se divierten insultándote fuera de las horas de clase, robándote el dinero del bocadillo, la comida de la mochila y que se regocijan cuando les imploras que te devuelvan todo eso antes de ponerte como una fiera. Todo ésto era lo que me inspiraba, lo que hacía de mí un gran escritor, como bien decía mi padre, el cual, me ayudó a hacer realidad mi sueño tratando de contactar con las editoriales más buenas de la ciudad con las que se pudo topar. Él les hablaba de mí, tanto de mi forma de escribir como de mi fuerza interior para hacerlo, les entregó varios trabajos que había escrito y que les había dedicado unos dos largos años de mi vida para que estuvieran perfectos y verdaderamente les encantó, se quedaron sorprendidos del todo, no cabían en ellos en su asombro.

Empecé en editoriales al azar pero empezaron a tener curiosidad por aquello que escribía y muchas de ellas me enviaban emails interesándose por mis escritos, así que, trabajé para unas tres durante mi adolescencia y era verdaderamente excitante, no cabía en mí de alegría. En unos tres años con todos ellos fui capaz de publicar un par de libros y sin presiones, me daban todo el tiempo del mundo y el espacio del que eran capaces para que me sintiera cómodo, además ganaba dinero por cada libro que publicaba, era genial aunque me estresaban un poco los estudios, me quitaban tiempo de lo que me parecía realmente importante.

¿Universidad o ser escritor?

Bueno, e aquí mis dudas. Como siempre, debes buscar un camino por el que te vas a guiar en la vida, un camino que recorrer para ser alguien y, a diferencia de muchos, yo elegí la opción más complicada, por así decirlo. Todos sabemos que ser escritor cuesta mucho y estás durante largos años sin trabajo y sin un duro, trabajando tanto que no puedes ni dormir para conseguir que todo luzca perfecto, para poder contar todo lo que quieres con todas las palabras que eres capaz de transmitir y eso, era lo que me costaba decidir. También quería ir a la Universidad, aunque no me sentía tan atraído por ser Arquitecto como en ser escritor, así que, un día antes de finalizar el periodo de matrículas de la Universidad a la que pensaba ir, decidí arriesgarme y seguir con las editoriales con las que empecé, en las que confiaba ciegamente por haberme publicado ya tres libros y por haberme dado a conocer como lo habían hecho, les estaba realmente agradecido.

Por supuesto, nunca me arrepentiré de la decisión que tomé, jamás pude ser más feliz con lo que hacía. No podría explicar lo que era ver a todos mis compañeros matándose por sacarse la carrera y preguntándose si esa era la que les gustaba realmente, mientras yo estaba en casa inspirándome con otras cosas y utilizando mi cabeza para crear muchas otras que impactaran a la gente de ahí fuera, para que sus mentes volaran a lugares que todavía no eran capaces de imaginarse hasta que yo se los enseñara. Me sentía como una herramienta de la sociedad, una que era capaz de hacer sentir bien a las personas y que podía hacer que muchas otras con depresión, por ejemplo, pudieran sentirse mucho mejor viajando por lugares recónditos que yo había tenido el placer de crear para todos ellos.

La temible mala racha:

Como muchos de los escritores nobeles del mundo, yo también pasé por una muy mala racha que me hizo preguntarme si la decisión de dejar atrás la Universidad y subirme al tren de la escritura había sido lo correcto, ya que, durante un periodo de tres años no fui capaz de inspirarme, mi padre ya no estaba en este mundo y no tenía muy claro cómo rehacer mi vida, la verdad. Durante esos tres años fallaron muchas cosas en realidad, como que la primera chica con la que salí me dejara porque no estaba con ella lo suficiente debido a mis horas de escritura diarias, digamos que pasaba con ella un par de horas y con mis historias el resto, dejando una hora para comer y hacer las necesidades que todo humano necesita; aparte de ésto, dos editoriales me dejaron fuera porque no conseguía sorprenderles con nada, me sentía como un inútil y estuve intentando encontrarme a mí mismo antes de poder encontrar mi inspiración.

Lo peor de ser escritor es ver las páginas en blanco, páginas que anteriormente podías rellenar con tus increíbles palabras, con ese don que te habían dado al nacer, repleto de preguntas y personajes que daban vida a quién era yo realmente. Las personas dejaron de hacerme caso, era alguien que estaba perdido, alguien que había dejado de tener éxito y que tan solo había tenido unos años de gloria antes de cagarla. Sí, ese fui yo durante un tiempo pero estaba más que dispuesto a cambiar eso unos años después.

Éxito sin fin:

Después de una terrible mala racha, uno se recupera, ¿verdad? Bueno, pues después de aguantar a muchos de los escritores más impertinentes de todos los tiempos diciéndome constantemente que estaba acabado, conseguí resurgir de las cenizas, conseguí volver a encontrarme a mí mismo, conseguí ser quién en algún momento fui después de cuatro años en las sombras intentando encontrar algo que realmente impactara a aquellos a los que les debía lo mejor que podía dar de mí: A mis lectores. El truco para resurgir fue hablar de mí, de la vida como escritor en sí, en hablar de uno y contar su historia, crear un personaje para ello, cabizbajo, algo siniestro, pensativo y un poco arrogante, encontrar un desamor, algo que le causara verdadero dolor para seguir viviendo y demostrar que los escritores que caemos podemos volver a levantarnos.

Este libro me dio un éxito que jamás hubiera imaginado y me vino todo sin más, como si mi mente se hubiera dado vacaciones y, de repente, hubiera vuelto para seguir manteniéndome en pie, para ayudarme en algo más que a mí mismo, para ayudar a mis palabras a volver a fluir. Creo que después de la muerte de mi padre se me terminaron las palabras, creo que me quedé sin ellas durante ese largo periodo de tiempo y, por ello, no pude transmitir nada hasta que conseguí recuperarme de ello. Estaba tan contento por mi vuelta al éxito que firmé con varias editoriales y conseguí hacerme todavía más conocido, ganaba tanto dinero que decidí donarlo a muchas de las organizaciones que se dedicaban a ayudar a niños pobres, e incluso, a investigaciones de curas para enfermedades que todavía no tienen solución, y me sentí verdaderamente orgulloso por mi labor.

Una mujer increíble:

Con el éxito vienen las mujeres, es algo que no se puede evitar y tienes que estar constantemente alerta para saber quién viene solo por tu dinero o quién quiere conocerte por ser quién eres. Eso me ocurrió con la increíble Kathy, una mujer increíble que apareció en pleno apogeo en mi vida como escritor, en la búsqueda de mí mismo como persona y teniendo tan solo veintitrés años como para encarcelarme en una relación que quizá no iba a ir a ninguna parte, exactamente como la primera que tuve. Pero ésta tenía algo especial, una pasión que no había visto jamás y unos enternecedores ojos azules que me cautivaban, unos cabellos dorados que surcaban al viento y denotaban su especialidad, unos labios gruesos maquillados con pintalabios rojo sangre y un cuerpo que daba ganas de poseerlo antes del amanecer, no era como las demás que había visto en fiestas y reuniones, era algo mucho más que eso.

No era una joven que había leído todos mis escritos, era alguien bastante pasota, no era fan de nadie en especial y no creía en volverse loca a manos de un escritor que su vida era escribir, así que, para mí aquello fue un reto. Como podréis adivinar, conseguí conquistarla y mis escrituras empezaron a ser un segundo plano porque empecé a creer verdaderamente en el amor, ¿sabéis? Un día exploté y no pude más, volví a escribir como un loco teniendo a dos novias a la vez: Kathy y mis historias, no podía renunciar a ninguna de las dos, así que, me quedé con ambas.

La antigua maldición:

Como he dicho anteriormente, no podía estar sin escribir y sin Kathy, así que, opté por tener ambas cosas. Bien sabía que era algo arriesgado, ya que, la primera novia que me dejó fue por la misma razón que lo haría esta, pero no entendía cómo era que me quería tanto, cómo podía soportar tantos años conmigo, así que, terminé confiándome porque seguía siendo increíble y la amaba tantísimo que no era ni capaz de expresarlo.

Veinte años después, descubrí que era una bruja que había sido maldecida por una magia negra muy poderosa que hacía que su cuerpo se descontrolara al igual que su magia, cuando se enfadaba era un torbellino de emociones y podía matar a alguien. La rabia que llegó a albergar contra mí fue lo que hizo que todo su ser estuviera de acuerdo en echarme la maldición más antigua para acallar las palabras, para apagar aquello que necesitaba más en mi vida que era especialmente expresarme, ella sabía que ese era mi punto débil y detestaba que no estuviera con ella, así que, he querido pensar durante este tiempo que no fue todo culpa suya y que soy capaz de comprenderla.

Ahora es difícil expresar lo que siento, ya no soy alguien a quien se le conquista con las palabras, soy incapaz de crear un párrafo increíble en el que adentro a las personas para que imaginen cosas impresionantes, ahora he terminado siendo un mediocre, han hecho pedazos mi sueño, mi mundo, la forma más profunda de sentir, mis palabras rotas y mi mente perdida y atada a borracheras constantes para dejar atrás quién era.

Un futuro de mediocridad:

Dicen que no hay que ser pesimista, pero pensándolo bien ya no me queda nada por lo que vivir, escribir era lo que me mantenía cuerdo, lo que hacía que todo valiera la pena, lo que hacía que viera las cosas de una forma distinta, era libre y me sentía más vivo que nunca, ahora todo eso se ha esfumado sin poder hacer nada para remediarlo o para volver atrás en el tiempo, para evitar que Kathy me hiciera ésto.

Durante un tiempo intenté encontrarla por todos los lugares que era posible pero no conseguí hacerlo, no tenía ni idea de dónde se escondía pero sabía muy dentro de mí que, aunque no lo quisiera ya estaba condenado y ella no volvería para deshacerlo, así que, aquí estaba, siendo un hombre normal de nuevo, desdichado y sin nadie con quién salir, las novias que tenía se habían ido y no me quedaba nada, tan solo mi botella de vodka barata que compraba cada día para seguir viviendo mi vida olvidando que había sido derrotado por mi pasión, por aquello que más amaba y arrepintiéndome de haber confiado en alguien en mi vida, ahora tan solo tenía un cielo bastante encapotado en el frente, el cual, me decía que mi vida iba a ser un completo aburrimiento sin palabras, como si el destino se burlara de mí en mi cara. Genial, ahora era otro más del montón y odiaba esa sensación.

             
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