Personaje: Sara




Relato procedente: "Adiós a la Inocencia" (Huellas del Tiempo).

Resumen: Sara es una superviviente del dolor que tuvo que pasar a lo largo de su vida, ya que, fue vendida por su propia madre a unos tipos que la violaron y la mantuvieron drogada durante algún tiempo para que no pudiera escapar. Cuando lo consiguió, después de tres años, fue a una asistenta social conocida suya y ésta intentó contactar con su padre pero éste se negó rotundamente a comportarse como tal y la volvió a dejar a su suerte, al igual que cuando ella fue un feto, cuando las abandonó a ella y a su madre. Consiguió encontrarle y seguidamente secuestrarle para poder vengarse de aquel que arruinó su vida en un principio, lo peor es que perdió su alma cuando lo hizo.

Nombre completo: Sara Conset Tsumas.                  Edad actual: 12 años.

Ciudad actual: California.                                       Estado actual: Desaparecida.


Descripción física:

Mi cabello castaño, algo ondulado y largo hasta la mitad de las costillas, siempre está recogido en una coleta, ya que, últimamente he estado ocupada con mi venganza personal, el pelo solamente me molesta en la cara; mis ojos castaños han llegado a ver muchas cosas, sobretodo las que me han ocurrido a mí, he llegado a ver cómo pueden ser las personas de crueles, ya que, estará repleto de personas, pero son aquellas que carecen de humanidad; mis labios finos intentan no decir más de la cuenta, no quiero que sepan que escapé de un asesinato y, mucho menos, decirles que he estado llevando a cabo la mayor venganza que nunca creí capaz de realizar; mi cuerpo esbelto continua con la misma fuerza que cuando escapé de aquellos hombres que me compraron para violarme y torturarme como quisieran, es el cuerpo que fue usado para el beneficio de unos cuantos cerdos para que hicieran algo imperdonable. Es curioso, a veces, no puedo ni mirarme en el espejo por la vergüenza que siento, como si mi cuerpo ya no fuera mío, como si hubiera sido robado por aquellos que me hicieron daño, por aquellos que ya lo pagaron.

Descripción de la personalidad:

Tengo doce años pero eso no ha evitado que haya sido capaz de sobrevivir a lo que me ha pasado durante mi vida, no sé si podría decir que soy fuerte, creo que solamente soy resistente, alguien que es capaz de aguantar cualquier dolor físico y mental, cualquiera que puede apretar un gatillo para llevar a cabo su objetivo. Siempre he sido muy orgullosa, no puedo creer que alguien me haga algo malo y que desaparezca sin haber saldado las cuentas conmigo, imposible que saliera con vida de la habitación. A menudo tengo insomnio, soy incapaz de dormir teniendo mis propios gritos en mi cabeza dando tumbos y preguntándome por qué tuve que ser yo y qué hice para merecerme eso, no puedo creer que una joven de mi edad tuviera que pasar por todo ello, era imposible. Siempre creí en las hadas, siempre que mi madre me contaba aquellos cuentos de Peter Pan, de hadas en los bosques o de niñas que vivían en ciudades de chocolate, me encantaba soñar con ellos, pero terminó cuando me hicieron todo aquello que soy incapaz de recordar, ya que, tengo una barrera en mi mente para no poder volver a aquellos momentos de dolor, para no tener que llegar a ese punto en el que vuelva a sentir lo que sentí en aquellos instantes. La tristeza y el enfado cubren mi cara a diario, no veo el motivo para sonreír y tampoco el momento en que todo vuelva a la normalidad para mí; siento que he perdido mi sitio al igual que mi alma, por lo que, no sé si en un futuro tendré algún tipo de remordimiento o volverán mis sentimientos de ternura, pero no veo un futuro para mí de todas formas.

Una infancia trágica:

Ya no recuerdo la edad que tenía, simplemente sé que era lo suficientemente pequeña como para impresionarme y sorprenderme de la forma en la que mi madre me vendió a unos cuantos narcotraficantes tan solo para obtener suministros de droga y poder ponerse hasta arriba de mierda. Fue muy duro para mí verla detrás de mí temblorosa y moviéndose de un lado a otro sin poder mover las piernas, desde que mi padre la abandonó conmigo dentro de ella llegó al límite no podía ni siquiera tenerse en pie, decir una frase entera o cuidar de mí como era debido, ya que, todo el día lo pasaba estando pasada de cualquier cosa; que mi padre se fuera fue algo muy duro para ella, fue por ello por lo que empezó a tomar drogas en primer lugar, empezó a comportarse de forma distinta, con más ansiedad, más irritación, evitaba más estar conmigo y no tenía otra cosa en mente que esas cosas que se metía, era pequeña pero lo veía todo y fui capaz de aprender innumerables cosas gracias a ello.

Al principio, no entendía por qué me tuve que ir con aquellos hombres pero fui comprendiéndolo mientras me encontraba en una celda encerrada intentando encontrar algún lugar por el que escurrirme y salir, de la misma forma que intentaba saber por qué aquellos hombres me compraron, pero lo descubrí demasiado pronto, la misma noche en la que llegué. Aún recuerdo sus manos tocando cada centímetro de mi cuerpo, noto cada movimiento que hacían, cada palabra pronunciada, cada penetración forzada, forzándome a tener relaciones sexuales con tres o cuatro a la vez sin yo quererlo, sufriéndolo durante tres largos años, permaneciendo en aquella celda en la completa oscuridad, siendo drogada para que no gritara más y teniendo la misma rutina violenta a lo que se refería a las violaciones. No me dejaban moverme, no querían que saliera de allí, por lo que, tuve que obligarles, tuve que escapar por mis propios pies intentando ligar con uno de ellos mientras hacía la guardia diciéndole guarradas, todo eso le encantaba al muy cerdo; cuando éste abrió la puerta de la celda para hacérselo conmigo en mi diminuta cama, le di dos patadas en el estómago, un codazo en la espalda y le dejé inconsciente en el suelo, eso me daba un acceso a la otra puerta, aquella que daba a la sala cercana de la salida trasera, tenía que ir hasta ella rápidamente para que sus guardias no se acercaran lo más mínimo. No creí conseguirlo pero esos imbéciles cayeron en la pequeña trampa, no me vieron y conseguí escapar por la puerta trasera, corriendo todo lo que pude, dirigiéndome al primer sitio que se me ocurrió: el despacho de la asistenta social Helen.

Crucé la sala donde estaban todos sus empleados mirándome alucinados, ya que, era una niña de doce años que estaba totalmente sucia, con la ropa hecha girones, varias heridas en la cara y en las piernas debido a lo que me costó salir de donde estaba retenida, el pelo enmarañado y los labios cortados. Cuando crucé la puerta de entrada a su despacho, sus ojos estaban desorbitados, no esperaba verme así y vino a abrazarme, sabía que lo necesitaba, sospechaba que me había ocurrido algo terriblemente malo debido a mi estado físico, el cual, más tarde descubrió no era lo único que habían roto los muy cabrones. Helen fue la amable mujer que estuvo haciéndole visitas continuas a mi madre para ver cómo llevaba el cuidar de una niña tan pequeña y sin padre, era como una asesora, una cuidadora y alguien en quién confiar debido a que no teníamos a nadie más, por ello, decidí recurrir a su ayuda, sabía que podía contar con ella. Me llevó inmediatamente a su casa, la cual, era preciosa; pero lo que me importaba no era precisamente aquel lugar, sino que encontrara a mi padre, ya que, estaba en algún lugar, aunque estuviera lejos yo quería encontrarle y quería que fuera un reencuentro increíble de recordar, de verdad que lo quería, hubiera querido que todo saliera bien y que hubiéramos formado una familia. Helen consiguió su nombre, su número de teléfono y su dirección, pudo contactar con él pero él no quiso por ninguna de las maneras hacerse cargo de mí y no le importaba lo más mínimo lo que me hubiera pasado, volvió a abandonarme por segunda vez, el padre del año, ¿verdad?

Durante un tiempo estuve vigilando a mi padre dado que convencí a Helen para que me diera su dirección, le di la excusa de que me gustaría hablar con él en persona. Vi cómo vivía, en aquella casa bonita con su mujer y sus dos hijas, a las cuales, las quería con locura según lo que pude ver durante meses por la ventana de su casa. Seguí su rutina al pie de la letra, no me salí del plan ni una sola vez y esperé al momento perfecto, el momento en que lo encontré solo en su casa, le sedé introduciendo un somnífero en el vaso de agua que estaba en la cocina y aproveché para secuestrarle. De hecho, todo salió a pedir de boca.

Vidas arrebatadas:

Sé que pensaréis que no pude llevar a cabo todo ésto sola y tenéis razón, no lo hice. En aquel lugar toda mi vida estaba hecha pedazos, todo mi mundo era cenizas, pero todavía tenía algunos amigos allí, chicos que se negaron en rotundo a hacerme daño, verdaderos caballeros, de hecho, uno de ellos me abrió la puerta de atrás para que yo pudiera salir de allí y algún día hacer que ellos pudieran salir también. Ellos fueron los que me ayudaron a ejecutar mi venganza, tenía que ocuparme del principal culpable y después iría subiendo de nivel, primero tenía que encargarme del culpable de que todo ésto empezase, de que mi madre empezara a drogarse, de que me vendiera para conseguir aquello que era tan malo para ella, tenía que matar a mi padre definitivamente.

Cuando lo tuve delante no pude dejar de pensar en un final feliz, en formar parte de su vida con sus otras hijas y que su mujer me quisiera en su casa también, quería imaginar de verdad que todo podría dar un vuelco y volverse del lado que yo siempre había querido, del lado en el que todo el mundo me quería y no en el que todos me abandonaban. Escuchaba todo lo que me decía pero no era suficiente, para mí no era tan solo formar parte de su vida y ya está porque había arruinado la mía desde los cimientos, no podía dejar de recordar obsesivamente todo lo que produjo su abandono, dejando de escuchar al instante todo lo que me decía, dejé de pensar que era mi padre porque no había actuado como tal, dejé de mirar por su familia, ya que, quería que pensaran que él también les había abandonado, quería que le odiaran por ello y así poder ver cómo se sentían igual que yo cuando lo perdí todo sin quererlo. Lo dejé todo a un lado y me centré en mi objetivo principal, apreté el gatillo sin dejar que terminase la frase y dejé atrás el cadáver de aquel que se hacía llamar mi padre.

Durante una semana me mantuve oculta para estar fuera del radar de la policía, no quería que me inmiscuyeran en nada, de hecho, había hecho lo imposible para pasar desapercibida, me alegraba tener una estatura baja, para algo servía. Mis compañeros y yo estábamos en una pequeña casa a las afueras descansando y ocultándonos, mientras yo intentaba no pensar en lo que había hecho; cualquiera habría pensado que es una calamidad matar a otro ser humano pero se lo merecía, ¿no? Quería ser libre y ésta era la única manera en la que podía conseguirlo, aunque lo que no sabía explicarme era por qué tenía ese vacío dentro de mí, por qué me seguía sintiendo tan desamparada, por qué no desaparecía el dolor, por qué no olvidaba todos los recuerdos y se reiniciaba mi vida, todo revoloteaba a mi alrededor sin motivo y sin poder moverme. Una vez pasado ese tiempo y las noticias hubieron puesto sus ojos en otra cosa más importante, empecé a observar la rutina que tenía la ahora ex mujer de mi padre, quería que esas niñas crecieran sin padres y siguieran con todo el dolor que yo sentía, quería que pensaran que sus padres les abandonaron, les iba a arrebatar la vida como me la arrebataron a mí. Estuve haciendo ésto durante tres semanas hasta que vi que era el momento de atacar, sedándola y llevándola a un lugar remoto para poder matarla en silencio y que sus hijas empezaran a sentir ese dolor que yo quería provocarles. Estuve durante un par de meses vigilando a esas dos niñas que quedaron huérfanas, las vi subir a un coche de una asistenta social, aquella que más tarde las llevaría a casa de un pariente cercano o a un orfanato. Tenía lo que quería pero extrañamente, el sentimiento no mejoraba y me sentía igual de vacía.

Matanza en masa:

Mis compañeros y yo tuvimos que escondernos un tiempo más, ya que, ahora teníamos que entrar en la casa donde aquellos violadores me tenían cautiva para poner bombas en todo el complejo. Mis compañeros entrarían fácilmente debido a que trabajaban allí con ellos todavía, así que, me avisaron cuando las cargas estuvieron puestas y activadas, nada más me dieron el aviso de que estaban a punto de salir, apreté el botón y todo estalló, incluidos ellos. Podréis decir que soy una zorra muy mala pero no quería arriesgarme a que nos pillara la policía y que les acabara sacando hasta las tripas de información, quería permanecer oculta e invisible y quería aprovechar la oportunidad de que soy una niña de doce años, ¿quién sospecharía de mí?

Todo ésto no cambió nada dentro de mí, me sentí algo liberada de mi pasado pero no se fue del todo, era algo que quería quitar de mí pero no se iba tan fácilmente. Después de ésto, ya no sabía hacia donde ir o qué hacer con mi vida debido a que nunca tuve una, no sabía si todo lo que había hecho me repercutiría de cierta forma, debió de ser que sí porque decenas de policías se pusieron delante de mi puerta antes de que yo pudiera salir de allí, debí dejarme algo en las escenas de los crímenes y les llevó a mí, estaba con tanta sed de derramar sangre y vengarme que no me había dado cuenta de si había dejado algún detalle por saldar. Fue un error, por lo que parece...

Destinada al reformatorio:

Debido a que no podía ir a la cárcel y mucho menos me podían sentenciar a muerte debido a mi edad, tuvieron que enviarme a un reformatorio. Helen intentó batallar por mí y decirles a los que me "condenaron" a ello que me llevaran a un lugar que fuera cómodo para mí para no sufrir demasiado, un lugar donde no hubiera demasiada seguridad y donde ella pudiera visitarme y mantenerme vigilada. Ésto no fue negociable, ya que, los responsables de atraparme dijeron que toda aquella gente eran personas y que yo las había matado sin remordimiento alguno, lo había hecho por venganza y que lo podría haber hecho mostrando pruebas y pasando por la justicia, como hacía todo el mundo. Lo que dijeron fue que me merecía sufrir y que iban a enviarme al reformatorio que fuera más seguro, el que más guardias tuviera y el lugar más incómodo que pudiera ser, por lo que, ésto es como una cárcel para niños, un lugar del que no podrías salir ni aunque lo soñaras, algo que no le desearía a nadie, algo oscuro y algo que te tortura.

No he vuelto a ver a Helen, he visto a millones de psicólogos en los meses que llevo aquí, han sido capaces de diagnosticarme como tremendamente peligrosa y no sé qué chorradas más. Hay algo que sé y que sabré siempre: esas personas me hicieron daño y les hice pagar por ello, nadie iba a hacerlo debido a que no tenía una sola prueba de que me hubieran hecho aquello que podría haber declarado, no había manera de que la policía les pudiera detener. Todo ésto fue justicia moral, algo en lo que creía, algo que me dejó vacía de alguna manera y algo que hizo crecer la oscuridad que hay en mí, salió el monstruo que fue abandonado aquel día por su padre y su madre, aquel incontrolable monstruo que vive bajo la superfície de cada persona en éste mundo, me niego a pensar que soy la única. Lo que he vivido aquí dentro es una pesadilla, me lo merezco y lo acepto pero no creo en la justicia, ni en la policía, ni en nadie que me diga quién debo ser o cómo tendría que actuar, no soy la marioneta de nadie, si tengo que ser torturada en éste infierno lo seré, pero no voy a dejar que nadie me defina, no soy una asesina, soy alguien que se vengó de quiénes le hicieron daño con completo derecho.


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