Personaje: Katia




Relato procedente: "Objetivo" (Huellas del Tiempo).

Resumen: Katia es alguien que se dedica al duro trabajo de ser una asesina profesional, es decir, que mata por dinero. Ella siempre tiene sus pautas, sus reglas y los clientes deben hacer lo que ella diga siempre que ella lo diga, así nunca tienen problemas y Katia puede realizar el trabajo sin ningún tipo de problema. Un cliente nuevo le pidió que matara a Leonard Custer, un abogado que resultó ser el prometido de su hermana Alice; ella lo hizo dejando a su hermana pequeña completamente desamparada y tuvo que decidir irse de aquella ciudad para asentarse en Arizona y seguir con su trabajo allí.

Nombre completo: Katia Norwind Alletris. 

Alias utilizado: Naomi Buried Loma                            Edad actual: 28 años.

Ciudad actual: Arizona.                                             Estado civil: Soltera.


Descripción física:

Mi pelo negro, largo y recogido en una coleta, muestra la debilidad que tengo por dejarme mi cabello tan largo y suave como sea posible, incluso me gustan los hombres que lo tienen algo más corto que yo pero que se lo cuiden de la misma forma; mis ojos azules pueden ver la muerte, cómo acabo con las vidas que arrebato y la oscuridad que tiene cada persona dentro de su ser, no es muy difícil pero admirable; mis labios gruesos dejan entrever unos dientes perfectos, blancos y bien cuidados, aunque tomo café y eso podría entorpecer las ganas que tengo de que mi dentadura siga estando así de increíble; mi cuerpo esbelto deja entrever las curvas gracias a mi traje de trabajo negro y de cuero, es la ropa que más me gusta y la suelo combinar con el arma que normalmente llevo en la parte de atrás del pantalón o si llevo un vestido para infiltrarme y matar a mi objetivo, la suelo llevar en una de mis piernas debajo del mismo, incluso queda profesional del todo.

Descripción de la personalidad:

Bueno, como bien habréis podido comprobar, soy una mujer algo engreída y pasota, me lo suelo tener todo muy creído, aunque para haber llegado a eso, necesito ser una persona segura, ya que, estoy donde estoy gracias a haberme proporcionado mi propia seguridad. Soy alguien invisible a ojos de mi objetivo, el riesgo es como mi compañero de viaje, ya que, si me pilla la policía puedo estar en el corredor de la muerte casi con toda seguridad. Todos en el exterior de mi casa piensan que soy Naomi y que llevo una empresa de moda a distancia, pero tan solo es una tapadera, una máscara que esconde quién soy en realidad y a qué me dedico. Siento que tengo la gran responsabilidad de llevar a cabo aquello que me dicen, ya que, detrás hay una gran bolsa de dinero y algo a lo que no puedo renunciar por nada del mundo, por lo que, podréis concluir que también soy una persona algo ambiciosa. No me importa quién está al otro lado de mi arma, quién me está mirando con ojos asustadizos o quién me implora misericordia, ni siquiera quiero saber el motivo por el cual mi cliente quiere matar a esa persona, simplemente lo hago. No suelo tener remordimientos por aquello que hago debido a que no hago preguntas y simplemente ejecuto la orden, es algo sencillo, tan solo hay que apretar un gatillo y dejar que esa persona se apague delante de tus ojos, después comprobar que ha muerto, hacerle unas fotos y enviárselas a tu cliente; como digo: "Siempre eres el perro de alguien".

El asesinato que nunca debió ocurrir:

Ese sábado por la tarde, Alice y yo estábamos con unos amigos de nuestros padres de acampada bastante lejos de casa, por lo que, no estábamos allí cuando todo ocurrió. Por lo que nos dijo la policía y cómo estaban situados los cuerpos, dos tipos (que más tarde averigüé quiénes eran) fueron a robar a la casa donde mis padres estarían pasando una romántica velada, ya que, era su veinticinco aniversario y estaban realmente ilusionados por celebrarlo. Obligaron a mi madre a abrir la caja fuerte situada en nuestro sótano, mi padre intentó apartarlos de ella y guiarles él mismo, pero ellos se empeñaban en que fuera ella quién les afianzara el camino. Por supuesto, mi padre no accedió y se puse justo en medio para proteger a mi madre, ésto hizo que los dos hombres se pusieran en guardia y les apuntara con su arma, mi madre debió escandalizarse tanto que chillaría lo más fuerte posible, era imposible que no perdiera los nervios, así que, esos dos tipos tuvieron que reaccionar matándolos a los dos y buscando la caja fuerte por toda la casa reventándola y consiguiendo los miles de dólares que teníamos allí para que nosotras pudiéramos ir a las universidades que quisiéramos, ese sueño tampoco pudo cumplirse.

Avisaron por teléfono a los mejores amigos de nuestros padres, aquellos que estaban acampando al aire libre con nosotras y ellos eran incapaces de poner las palabras adecuadas para explicarnos que nuestros padres habían sido asesinados por unos hombres que habían entrado a robar en nuestra casa. La rabia que sentí era tan fuerte que dolía, pensaba que debía vivir todo el tiempo posible para encontrarles y matarles como fuera, para ello, conseguí la ayuda de un viejo amigo que trabajaba dentro de la policía, le dije que cuando supieran con exactitud quiénes eran los culpables del asesinato que me lo remitiera rápidamente. Por desgracia, Alice no era tan fuerte; ella prefirió encerrarse en sí misma, en comprar tanta ropa como le permitiera su dinero, beber, fumar y ser el centro de atención todo lo que pudiera en casa de los amigos de nuestros padres. Cuando tuvimos edad suficiente para irnos, conseguimos independizarnos mientras que el policía conseguía información de los dos asesinos, eso era lo único que me mantenía centrada y viva. Mi hermana tuvo que pasar por varios psicólogos durante años y todavía sigue yendo y llora la muerte de nuestros padres más que otra cosa en el mundo, sobretodo revive el momento en que fuimos a identificarles en la morgue.

La venganza esperada:

Después de lo ocurrido con nuestros padres y de haber salido de la casa de los mejores amigos de éstos, Alice y yo decidimos independizarnos y seguir nuestra vida juntas, ya que, pensamos que jamás podríamos estar una sin la otra. Mi hermana siempre pensaba en la universidad y cómo seguiría su vida dejándose guiar por los consejos de su psicólogo, pero yo tan solo me dejaba alimentar de la rabia y de las ganas que tenía de vengar a mi familia. No tenía rumbo alguno, solamente esperaba la llamada de mi contacto dentro de la policía para que me dijera si habían identificado ya a los dos tipos que asesinaron a nuestros padres; empecé a desesperarme e incluso, a desear dejarlo pasar pero la mañana del cuatro de abril, el policía me llamó utilizando un número oculto, la forma en la que habíamos decidido que me llamaría. Tenía los nombres y su dirección, ya que, vivían juntos por lo que parecía, aunque me dijo que no se me ocurriera hacer nada que fuera ilegal o arriesgado pero yo colgué el teléfono rápidamente, eso me importaba lo mismo que una mierda.

Empecé a acechar a esos dos hombres, a vigilarles y a apuntar en mi agenda cada movimiento que hacían. Éste proceso duró unos tres días, ya que, sabía que la policía iba detrás de ellos y yo los quería para mí, no quería que salieran de prisión ni que murieran allí, quería esa sangre en mis manos. La última noche de vigilancia decidí actuar, cogí mi arma con silenciador y les maté a los dos en su casa, me vino genial porque eran compañeros de piso, les robé varias cosas que me gustaría tener en mi casa, dinero y unas pastillas para el insomnio. Mi ropa se manchó de sangre, así que, nada más salí de allí haciendo parecer que fue un robo, entré rápidamente en el coche y me la cambié por una que estaba limpia para que nadie sospechara de mí. Decidí quemar toda esa ropa manchada de sangre, alejarla de Alice todo lo que pudiera y quise llamar al policía que me había dado la información para decirle que no les había encontrado, llorando a mares para que se creyera el teatrito y dejé que todo saliera en las noticias y demás.

Durante una semana, la policía estuvo interrogándonos a mi hermana y a mí para descartar cualquier sospecha en el asesinato de esos dos tipos. Conseguí hacer que una banda fuera la culpable de ese crimen, poniendo pruebas en su casa y en sus coches, fue algo difícil pero conseguí encajar todas las piezas y hacer que todo ello fuera real, tanto que la policía fue a sus casas a arrestarlos y a meterlos en la cárcel sin dejarles si quiera decir una palabra de lo que ellos creían justo o no. 

Al saber que todo estaba controlado y que no podían acusarme del crimen, me di cuenta de que no sentía para nada la muerte de esos dos, que había tenido unas ganas enormes de llevarlo a cabo sin remordimiento alguno pero con cierta sensación de vacío. Cuando has querido vengar a alguien que has querido y has llegado a hacerlo, todo tu alrededor se derrumba porque esa persona ya no está contigo por mucho que te vengues o te mueras de rabia porque el dolor permanece. Después de matar a aquellos hombres, empecé a pensar que de cierta forma empezaba a sentirme satisfecha por aquello, todavía no sabía por qué pero me daba cierta calma ver los ojos de la otra persona desvanecerse, irse sin más y dejarme con una completa y serena calma a mi alrededor, así es como decidí matar por dinero.

Transformación:

Vengué a mi familia y algo cambió en mí, algo mucho más grande que yo misma, algo que yacía en mis ojos y me hacía parecer más despiadada. Me di cuenta de que cuando matas a alguien a sangre fría y sientes placer al hacerlo, nunca se borra de tu mente y tu ser empieza a transformarse en algo mucho mayor y mucho más oscuro; sabía que dentro de mí tenía algo que hacía que toda aquella ansía fluyera por mis manos en forma de sangre y que quería que fuera así, no respetaba a la raza humana ni sentía cariño por ella, todo me parecía mejor pensando que todas esas personas no volverían a pisar el suelo de una calle, no volverían a comerse una manzana o no volverían a bailar en una discoteca.

Al principio, todos éstos pensamientos se agolpaban en mi mente como las olas chocan contra tu cuerpo cuando nadas hacia ella con ansia y fuerza, realmente me aterraba todo lo que me estaba ocurriendo. Mientras Alice estudiaba Arquitectura en la Universidad, yo me adentraba en el mundo de las armas y en empezar a matar por dinero, ya que, un par de antiguos amigos conocían a otros que decían que se cobraba muy bien y que era un buen negocio si trabajabas solo, así que, decidí arriesgarme. Como os podréis imaginar, mi hermana no podía saber nada de ésto, ya que, con ella en casa no podía meter un arma dentro o llegar sudada después de alcanzar a un objetivo matándolo a sangre fría, ella me denunciaría sin pensarlo aunque fuese su hermana y aunque me quisiera como me quiere, sería imposible compartir algo así con ella. Decidí quedarme hasta conseguir el primer pago, aquel que cobré después de matar a un cartero en sus horas libres mientras se fumaba un cigarrillo en la parte de atrás de una pizzería, fue realmente excitante; cuando mi cliente me pagó encarecidamente por el trabajo bien hecho, le comuniqué a mi hermana que había encontrado una casa en la playa preciosa y que siempre había querido tener una así, por lo que, me iría del piso en el que vivía con ella para instalarme en el nuevo, de hecho, pude pagar todo lo que me pedían por ella sin necesidad de pagar a plazos ni pagar una hipoteca, lo pude hacer a toca teja, fue mi primera adquisición siendo adulta y me encantaba la sensación.

Un disparo limpio, pero obligado:

Una de las cosas más difíciles que he tenido que hacer en mi vida ha sido matar a mi prometido. No creáis que fue porque quise, sino porque un tipo de la mafia rusa tenía puesta su arma en mi sien y realmente quería salvar mi vida siendo un tanto egoísta o quizá es que no le quería tanto como yo solía decirle; tuve que apretar el gatillo cuando Jacob estaba mirando por la ventana hacia el exterior con una copa de vino en la mano y pensando en tener hijos con la mujer que en iba a cobrar por cada asesinato que cometía a petición de otro, yo le apuntaba con un arma con la que podía disparar a larga distancia (ahora mismo no recuerdo cuál era) y finalmente, disparé con total precisión, era una de las características más importantes de esa arma tan letal. Como sabréis, no pregunté a mi enfadado cliente por qué quería muerto a Jacob, empezaba a tener más destreza en ésta profesión y mi reputación empezaba a hacerse famosa porque yo no hacía preguntas, solo ejecutaba el trabajo. Rechacé un par de veces lo que mi cliente me decía, pero eso causó una grave pelea y otra amenaza de matarme como no hiciera lo que me pedía inmediatamente, así que, tuve que hacerlo.

Algo cambió después de ésto, me sentí vacía entrando a aquel piso al que más tarde limpiaría para que no hubiera pruebas factibles de mi existencia. A lo largo de ese día y en los días siguientes, no sentí que se hubiera ido, era como un estado de shock algo permanente, realmente me dolió cuando pasaron unos años más; cada vez que cruzaba la puerta de la casa en la palaya, le veía esperándome sentado en la mesa del salón con una copa de vino tinto preparada para mí, pero al cerrar los ojos y volverlos a abrir, todo se desvanecía. Fue la primera y última vez en la que dejé salir todos mis sentimientos más profundos y tristes tras la muerte de Jacob, ese día fue el que grité tanto que me quedé afónica, lloré tanto como mis ojos me permitieron y dormí en el sofá porque todavía no me acostumbraba a dormir sola en la cama. Me di cuenta de cuánto significaba para mí y lo fácil que fue que desapareciera, simplemente apretando un gatillo y dejando que su vida se desvaneciese en el aire, como si del humo de un cigarro encendido se tratase, me dejó vacía e hizo que me sintiera culpable, ya que, había asesinado a mi prometido y a aquel con el que había pasado gran parte de mi vida; de repente, me había quedado sin nada.

Mi querida e inocente hermana Alice:

Alice siempre había sido una joven especial, con aquel cabello castaño y largo hasta los hombros, liso y brillante gracias al champú de aguacate que solía usar para mantenerlo de aquella manera; sus ojos azules daban a entender que era una chica bastante frágil y que podría quebrarse de un momento a otro; sus labios gruesos querían decir muchas cosas pero no podían por toda aquella tristeza que albergaba en su interior; su esbelto cuerpo siempre iba adornado con un hermoso traje increíblemente profesional, dado el trabajo al que aspiraba, realmente me sentía orgullosa de aquella pequeña mujer. Tenía un carácter fuerte y temperamental, aunque también dejaba entrever aquella dulzura y aquella esperanza que albergaba en los demás, cosa que hizo que decidiera no contarle en qué trabajaba. No es alguien fuerte, alguien que pueda manejar un problema o la muerte de alguien, de hecho, todavía asiste al psicólogo para canalizar esa tristeza que siente por la muerte de nuestros padres; es alguien incapaz de utilizar el auto control o de sentirse completa sin la familia, es alguien que, aunque quiera ser independiente y separarse de aquello que le duele, no puede. A pesar de todo ésto, era alguien en quién se podía confiar, alguien leal, sincero y que echaba de menos a una persona tan solo pasando un par de días, era tan cariñosa como nadie y muy tierna; incluso parece que esté describiendo a un perro.

Siempre se ha sentido mal al quedarse sola, al quedarnos huérfanas de padres pero muy agradecida a los amigos de éstos, quiénes nos cuidaron como si fuéramos sus propias hijas. Mi hermana tiene un gran apego en cuanto a mí se refiere, ya que, necesita que vaya a todas sus celebraciones, es realmente exasperante, no siempre podía estar con ella las veinticuatro horas y eso le molestaba; las horas de trabajo siempre la hacían perder la cabeza, ya que, quería estar conmigo todo el tiempo pero yo no podía estarlo, creía que yo le fallaba. Haría cualquier cosa por ella pero no podía dedicárselo todo a ella, no me dejaba espacio y me volvía loca con todas sus exigencias, no me dejaba respirar, aunque sé que ella es así y no quería perderme como sucedió con nuestra familia, siempre intentando mantenernos juntas hasta el final de los tiempos.

Un futuro lejos de Alice, en Arizona:

Después de haber vivido siempre con mi hermana y con su temperamento infernal, ahora me es algo difícil separarme de ella y estar a tantos kilómetros. Antes podíamos hablar todos los días, ya que, tenía dos móviles: uno para el trabajo y otro personal, con lo cual, era mucho más cómodo. Pero después de asesinar a su prometido, sentía que tenía que huir de allí lo más rápido que pudiera y desaparecer de su vida por completo, era como si hubiera dejado de ser su hermana de un día para otro y yo sabía que eso debió de hacerla sentir terriblemente desgraciada, dado que siempre habíamos estado unidas en todo aunque me pareciera insoportable en ciertas ocasiones. Era extraño levantarse por la mañana y no oírla gritar en la cocina diciendo que el desayuno ya estaba preparado y que dejara de hacer el vago en la cama; era extraño no asistir a aquellas fiestas locas que solía hacer en nuestro antiguo piso, disfrutando de la cerveza y ella de los chicos a los que solía invitar; era extraño no sentir sus cálidos abrazos y sus miradas inquisidoras cuando no hacía aquello que ella me pedía. 

Realmente, la echaba mucho de menos, pero ni siquiera podía llamarla ni mantener una corta conversación con ella cara a cara, quería que se alejara del peligro que yo llevaba entre manos, podría llegar el día en que un cliente me pidiera que matara a Alice y yo tendría que elegir entre su vida o la mía, me pondría otra vez en un grave aprieto y acabaría eligiendo salvar mi pellejo antes que el suyo. No podía permitirme resbalar o soltar cualquier cosa que tuviera que ver con ella, en lo que a mí respecta, soy hija única y mis padres viven en Brasil, ya que, se fueron de vacaciones pero al final se quedaron allí para disfrutar mucho más de sus costumbres. Sé que ésto le debió doler muchísimo, sobretodo al ir a mi casa en la playa y ver que había sido vendida, que mis cosas habían desaparecido y que yo me había esfumado, se estaría preguntando por qué no la llamaba, por qué no aceptaba sus llamadas y por qué me había ido, pero no podía responder a nada de eso.

En Arizona tampoco me falta trabajo, aunque he de añadir que prefería Nueva York. Al instalarme aquí, tuve que hacer un barrido por toda la ciudad en busca de los mejores lugares donde quedar con los clientes y que tuvieran salidas traseras, los edificios más altos para cometer los asesinatos a larga distancia y con mayor comodidad y precisión, al igual que, quería comprobar cuáles eran los lugares a los que no debía ir y los lugares peligrosos. Tuve que estudiarlo todo detenidamente y dándome un paseo por toda la ciudad, fue realmente agotador, aunque a veces, me paso por Nueva York para espiar a mi hermana y ver cómo está o para realizar un trabajo puntual allí, pero lo permitía solo de vez en cuando, no podía rechazarlos pero sí aplazarlos inventándome alguna excusa ingeniosa. Me sentía a gusto aquí, pero no dejaba de echar de menos lo que tenía allí, no era fácil ser como soy y nunca lo será, pero aquella calma del mar hacía que dejara de pensar en el futuro o en lo que iba mal, para centrarme simplemente en aquello que debía hacer y a las personas a las que quería a mi lado, así como, proteger mi seguridad y la de los que me importaban, cosa que no hubiera podido hacer en Nueva York. Por lo menos, algo bueno ha salido de ésto, ¿verdad?

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