Personaje: Jess




Relato procedente: "Reflejo" (Huellas del Tiempo).

Resumen: La joven Jess perdió a su pareja en un accidente, le atropellaron y llevaba un año intentando pasar por todo ese dolor mediante psiquiatras y antidepresivos. La esperanza fluyó dentro de ella cuando Collin (novio que murió) apareció en el espejo de su tocador diciéndole que vivía en El Otro Lado lleno de criaturas diferentes a las humanas y que era un lugar medianamente precioso. Ella dejó la vida que tenía en la Tierra y se suicidó poniéndose delante de un coche para que le atropellara, consiguió llegar a aquella casita de madera donde estaba Collin pero se dio cuenta de que estaba calcinado junto con su compañero rarito, por lo que, decidió vender su alma a los seres oscuros para que su alma también estuviera con la de Collin.

Nombre completo: Jess Miles Cornes.                        Edad actual: 20 años.

Ciudad actual: Abismo.                                             Ciudad en la Tierra: Londres.


Descripción física:

Mi pelo castaño y largo hasta más abajo de los hombros, ahora ni siquiera ondea al viento, ya que, mi cuerpo fue calcinado, pero antes tenía un brillo increíble; mis ojos del mismo color yacían apesadumbrados debido a la tristeza incubada en mí durante todo un año; mis labios finos y apretados para intentar no llorar, ahora son sustituidos por la sonrisa de un alma que permanece con la "persona" con la que realmente quiere estar; mi cuerpo esbelto y cansado ha ido cambiando, ya que, ahora ya no puedo sentir ese cansancio debido a que ya no tengo cuerpo. Ha sido difícil haber sido alguien con una complexión física fuerte y real, y de repente que todo ello desapareciera como si jamás hubiese existido. La verdad, echo de menos el cuerpo que solía tener, aquel tacto que solía experimentar con todas las cosas que tocaba y la calidez de los abrazos que solía recibir de mis seres queridos o amigos, echo de menos la forma en la que mis ojos podían mirar a otros y pensar en que podrían ser personas interesantes, me acercaba y les hablaba utilizando mi lengua inglesa; todo se había desvanecido debido a mi decisión, lo arriesgué todo por estar junto a mi otra alma, la que no puedo tocar o sentir pero sí la que está a mi lado, quiero pensar que eso es lo único que importa.

Descripción de la personalidad:

Solía ser una persona bastante abierta, sobretodo antes de que Collin muriera, tenía un gran don de gentes y me gustaba conversar con cualquier persona que me cruzara. Entendía que la crueldad existía, sabía que tenía que apartarme de toda persona tóxica que pudiera hacerme daño y que sería muy beneficioso para mi vida. Me preocupaba por mi familia y ellas me apoyaron muchísimo cuando estuve en depresión debido a todo lo ocurrido con mi pareja, me dieron todo lo que necesitaba e incluso mi hermana pequeña solía venir a mi cuarto a acostarse a mi lado en la cama para que yo no tuviera pesadillas y consiguiera dormir mejor. Era una persona bastante soñadora y creía en la expansión de la información allí donde estuviera, creía que podría informar a todo el mundo de lo acontecido en todas partes y en todo momento para que ellos vieran lo mismo que veo yo; fue gratificante mientras duró esa fantasía en mi mente. Era una persona muy detallista, solía hacer regalos a mi familia cuando era su cumpleaños, e incluso, guardaba todas las fechas de éstos en mi calendario de mi smartphone para que no se me olvidara; solía hacerle pequeños detalles a Collin cada año para nuestro aniversario, me encantaba ver su cara cuando abría el regalo y se sorprendía gratamente por lo afortunado que se sentía de tenerme, todo aquello me llenaba de orgullo. Solía ser tremendamente responsable, aunque me lo tomaba todo de forma relajada, no me gustaba ponerme nerviosa por un trabajo que debía entregar o por una asignatura que no dominaba, prefería tomármelo con calma y respirar hondo antes de pensar en cualquier cosa lo suficientemente negativa como para provocarme un ataque de pánico.




La marcha de un padre alcohólico:

Mi hermana era demasiado pequeña para acordarse de los horribles acontecimientos que mi padre ocasionó a mi familia. Durante un tiempo, maltrataba a mi madre debido a su alcoholismo, era violento y le gritaba tantísimo que yo me quedaba en mi cuarto durante todo el día para no tener que oírlo ni verlo. A mí me llegó a levantar la mano pero no llegó a más, lo más horrible era verlo tambalearse en la puerta de entrada de nuestra casa, ver cómo cuando se caía de bruces contra el suelo por lo ebrio que estaba no podía levantarse, ver cómo se iba consumiendo él mismo y cómo mi madre se iba sintiendo peor día tras día.

Una noche le pegó tal paliza que la dejó inconsciente en el suelo y cuando llegué de casa y vi cómo yacía en éste medio muerta, llamé rápidamente a una ambulancia. Después de estar con mi madre prácticamente toda aquella noche en el hospital, supe que tenía que hacer algo, tenía que alejar a ese animal de nuestro lado como fuera, ese hombre ya no era nuestro padre y no era el hombre del que mi madre se enamoró una vez hace mucho tiempo. Llegué a casa después de andar unas diez manzanas, cansada y cabreada por lo ocurrido, busqué a mi padre y le pegué tal grito que se aturdió; le dije que se fuera de nuestra casa, que no le queríamos y que si no se iba cuando yo me levantara que llamaría a la policía. Cerré la puerta de mi cuarto con llave para que no pudiera entrar y metí a mi hermana conmigo en la cama para que tampoco le hiciera daño; por arte de magia, desapareció cuando nos levantamos al medio día.

Mi madre consiguió recuperarse pero aún vivía con miedo por lo que pudiera pasar, miraba por encima del hombro, tenía pesadillas y siempre miraba la puerta cuando oía un ruido que provenía de la finca de al lado. Mi hermana y yo estuvimos con ella todo el tiempo, incluso dormíamos en su cama con ella, no la dejábamos sola ni un minuto, le llevábamos el desayuno a la cama, la acompañábamos a hacer la compra y dejábamos que pusiera las películas dramáticas que tanto le gustaban con sus palomitas para que se sintiera a gusto. Queríamos que viera que la vida siendo soltera y con sus hijas a su lado era mucho mejor que estando con ese animal, queríamos que supiera que todo acabaría pasando y que no estaría nunca sola en ningún lado, sabía que nos tenía para lo que quisiera. Después de unos años, ella empezó a estar mejor y había pasado su miedo a salir de casa y el insomnio, volvieron sus ganas de vivir y ya no miraba por encima del hombro, se sentía segura con nosotras a su lado, aunque empezó a ser algo más sobreprotectora, pero eso siempre nos gustó a nosotras dos. Ella sola decidió ser madre soltera y vio cuántas ventajas habían y más teniéndome a mí para cuidar de mi hermana cuando ella estaba en el trabajo, nuestro horarios estaban bastante sincronizados. Ya no volvimos a saber nada más de nuestro padre, desapareció del mapa pero la verdad, poco nos importaba después de todo lo que nos hizo pasar.



Muerte de un ser querido:

Ese miércoles por la tarde me enteré de que a Collin le habían atropellado cuando cruzaba la calle saliendo de la Universidad. Su madre lloraba tanto por teléfono que a penas podía entenderla y, la verdad, me asustaba muchísimo oírla perder los nervios de aquella manera. Collin estaba muy grave, postrado en la cama del hospital lleno de tubos por todas partes para que pudiera respirar, estaba inconsciente y no hacía más que pronunciar mi nombre, parecía que quisiera abrir los ojos pero que alguien no le dejara hacerlo. Estuve durante horas en aquel hospital, incluso me pasaba noches enteras despierta esperando a que abriera los ojos pero nunca lo hizo; tenía tantas heridas y estaba tan adolorido que no podría moverse si quiera. Cada noche le hablaba, le decía cuánto le necesitaba a mi lado, le decía que tenía que quedarse conmigo y que mi vida no tendría sentido si se iba de allí, no quería que me dejara sola, pero lo hizo.

Su muerte me provocó un estado de soledad tan grande que era incapaz de salir de la cama los primeros meses. Llevaba con Collin unos ocho años, prácticamente nos conocíamos de toda la vida por así decirlo, éramos como dos personas que se conocían perfectamente la una a la otra y en la Tierra no encontraría eso por ningún lado, lo nuestro era tan especial como nuestra vida juntos. Pensaba que poco a poco saldría de ese estado en el que me encontraba metida en mi cama y vomitando sin parar, pero todo fue a peor antes de mejorar, perdí muchísimas clases y tuve que llamar al instituto para decirles que no contaran conmigo en un tiempo. Todo se volvió gris, oscuro y triste, me notaba sin fuerzas, sin ganas de hablar, no podía dormir, tenía fuertes pesadillas, dolores de estómago, de espalda y tenía los nervios en punta, a parte que me dolían los ojos de tanto llorar. Estuve así durante muchísimo tiempo, casi no recuerdo cuánto pero sé todo el dolor que pude sufrir en ese periodo; era como si se me hubiera derrumbado la vida entera en un solo segundo, como si se hubiera desvanecido todo cuánto creía y como si el mundo se hubiera hecho cenizas a mi alrededor, no quería saber absolutamente nada de nada y de nadie, no me preocupaba en absoluto mi futuro, ni lo que dijeran mis amigos, e incluso no creía que fuera capaz de salir de mi habitación.

Todos mis amigos venían a dejarme flores en mi habitación pero también era incapaz de mirarles a los ojos, ni siquiera quería cruzar una palabra con ellos, me sentía como fuera de onda en todos los aspectos y no quería que me vieran así, tampoco quería hablar de ello o que me dijeran cómo se sentían ellos, ya que, si lo hacían yo me derrumbaría otra vez por completo y ya no saldría de la cama ni para recibir flores. Mi madre y mi hermana me apoyaron en todo cuánto pudieron, sabían lo que necesitaba y me dejaban sola cuando veían que me estaba agobiando, me dejaron espacio cuando lo pedía y mi hermana se acostaba a mi lado para que pudiera dormir mejor, me trataron como a una princesa, se lo debía todo a las dos, intentaban que me pusiera mejor como pudieran, eran un cielo.

Una muerte decidida:

Durante cuatro años, Collin estuvo hablándome mediante El Espejo Comunicador, el cual, no debía utilizar debido a que los seres oscuros podrían detenerle y llevarle al abismo, el cual, en la Tierra es llamado cárcel. Pasaba las tardes hablando con él, me contaba todas aquellas fantásticas historias que había vivido mientras transcurría todo el camino hasta llegar a aquella montaña solitaria y a aquella casita de madera en la que empezó a establecerse junto a aquel perro con cabeza humana, era un compañero algo rarito pero también solía ser gracioso, así que, no me molestaba que formara parte de algunas conversaciones. Yo volví a ir a clase y conseguí estar en mi primer año de Universidad, le contaba cómo me había ido cada día y le explicaba todo lo que había aprendido durante la semana, incluso me ayudaba a estudiar. Pero había algo que no me dejaba dormir por las noches, era el hecho de no poder acercarnos más el uno al otro, el no poder abrazarnos o mirarnos a los ojos de verdad, el hecho de no poder tocar nuestro cuerpos desnudos o que una caricia fuera cálida y la mejor que hubiera sentido, como todas aquellas que compartimos cuando estábamos juntos. Tampoco quería que me esperara tantos años en El Otro Lado siendo tan joven y que cuando yo muriera fuera siendo una mujer llena de arrugas y teniendo unos ochenta o noventa años, la verdad, no soportaba la idea.

Tuve que tomar una decisión: dejar toda la vida que tenía en la Tierra o dejar ir a Collin para siempre. Fue un momento de increíble nostalgia y de mucho pensar, pero estaba totalmente segura de que iba a arriesgarlo todo por él, era mi destino estar con la persona con la que verdaderamente quería estar. Esa decisión me tomó tan solo una noche, era tan grande el deseo de volver a verle que no tenía ninguna otra cosa en mente, tan solo quería volver a tocarle y sentir todos los poros de su piel formar parte de los míos, era algo que no podía esperar. Así que, esa misma noche decidí hacer exactamente lo que hizo Collin, cruzar la calle sin mirar y dejar que un coche del mismo color gris que le atropelló a él, en la misma calle y de la misma forma trágica, me atropellara a mí; morí en la Tierra a la misma hora, en el mismo lugar y más o menos fue el mismo coche, tenía que llevarme justo dónde Collin había llegado. Tuve que esperar unos días en aquella oscuridad tan penetrante antes de entrar en aquel casi maravilloso mundo del que tanto me hablaba, aquella oscuridad de la que creía no poder escapar...

Desaparición de la persona amada:

Conseguí pasar aquellos desagradables días en aquella suma oscuridad hasta que unas puertas se abrieron enfrente de mí dejándome entrar en aquel bosque lleno de diferentes criaturas con tres ojos, doce dedos, tres pies... eran cosas fuera de lugar, ni yo podía creerlas, era increíble. Todo era diferente a la Tierra y se debían hacer todos los trayectos que se quisieran a pie, por lo que, yo debía hacerlo también para llegar a Collin. Todas las esperanzas se despedazaron justo cuando vi que la casita de madera estaba echa pedazos con dos cuerpos calcinados; más tarde, me enteré por los seres oscuros, es decir, los llamados policías en la Tierra, que utilizar El Espejo Comunicador era un delito y por ello, fueron calcinados después de haberles avisado tres veces. Al ser castigados por este acto, eran llevados al abismo, lo que en la Tierra se llama "cárcel" de por vida; le pregué al ser oscuro que me llevara con él pero al no hacerlo, tuve que utilizar mis mañas de mujer enfadada y hacer que calcinara mi cuerpo para siempre y conseguir llegar hasta Collin, por lo que, hice que se comiera la mesa de interrogatorios que había allí y que le saliera sangre verde por algunos orificios de sus dos cabezas, era un alien bastante horrible.

Conseguí encontrarle en el abismo, nos abrazamos después de haber soportado todas sus quejas, no estaba nada conforme con que me hubiera suicidado de forma tan egoísta y que hubiera dejado a mi hermana pequeña y a mi madre solas en el mundo, no tenía claro si soportarían otra pérdida como ésta después de todo lo que habíamos pasado, esperaba que sí. No notamos si el abrazo era cálido, incómodo o si demostraba el amor que sentíamos el uno por el otro, ya que, no notábamos nuestros cuerpos al haber sido calcinados, no notábamos nuestros besos, solo teníamos los recuerdos de ese tacto entrañable del que tanto disfrutábamos. Nada en absoluto era lo mismo, pero al menos, podíamos disfrutar egoístamente de nuestra compañía y teniendo a un nuevo y gracioso inquilino llamado Frederic con cuerpo de perro y cabeza humana. A veces, Collin se sentía tremendamente apenado por haberlo dejado todo, por la simple idea de que yo había muerto, incluso creía que él no se merecía tanto como todo lo que hice, a veces me miraba con ojos de sapo y era incapaz de creerlo. Yo solo disfrutaba de su compañía, ya no me importaba absolutamente nada más...

Un futuro en el abismo:

Como bien os he dicho, el abismo es muy oscuro y un ser calcinado no tiene nada con lo que ocupar el tiempo o con lo que entretenerse, por lo que, muchos de nosotros pasamos el tiempo hablando entre nosotros, contándonos historias y experiencias que nos pasaron en la Tierra, las nuevas criaturas vistas en ese lugar extraño apartado de cualquier otro mundo, lo raro que había sido aquel cuarto oscuro antes de llegar; había tantísimas cosas... Cada día conocíamos a alguien nuevo, a alguien que quería compartir algo, éramos como una gran familia y todas nuestras penas se desvanecían cuando nos reuníamos.

Todo era completamente diferente a la Tierra, las personas era amables, cariñosas, no habían delincuentes porque no éramos seres corporales y solo vagábamos por allí, les gustaba compartir sus vidas y sus saberes, se reían, eran felices a pesar de las consecuencias, no se burlaban de los demás o pretendían arrancarle la energía a alguien bondadoso, allí todos somos iguales y todos somos uno. Así debería ser el mundo en el que vivía: sincero, leal e incapaz de ser mentiroso, cruel o despreciar a aquellos que habían alrededor, sin matarse, robarse o hacerse daño de cualquier forma posible. A pesar de todo, soy mucho más feliz aquí que donde solía vivir, aunque sé que mis seres queridos lo estarán pasando francamente mal pero no me arrepiento de nada, lo volvería a hacer mil veces, prefiero a gente como ésta, prefiero vivir con la persona que amo, prefiero formar parte de algo tan noble, de algo tan calcinado pero a la vez, tan humano...





Comentarios

  1. Escribes con talento y misterio. Describes cual pincel un cuadro. Permites que el lector camine al lado contemplando el personaje. Muy interesante tu blog.

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  2. Muchas gracias por tu comentario, me alegro que te haya gustado.

    ¡Un saludo!

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