Personaje: Evan




Relato procedente: "Adiós a la Inocencia" (Huellas del Tiempo).

Resumen: Al abrir los ojos, todo el mundo de Evan había sido sustituido por una casa desolada y mugrienta, enfrentándose a una joven de doce años que le apuntaba con un arma en la cabeza. Después de hablar durante un largo rato, fue informado por la misma de que ella era su hija y que había pasado por muchas cosas, al no ser un buen padre, decidió vengarse de él. Evan quería conseguir tener un acercamiento con ella para que no le disparara utilizando sus dotes de policía retirado, pero no lo consiguió y su propia hija le mató, llevando a cabo aquella venganza que llevaba años comiéndole el alma.

Nombre completo: Evan Jefferson Conset.                     Edad actual: 48 años.

Ciudad actual: California.                                              Estado actual: Fallecido.


Descripción física:

Evan parecía algo joven para su edad, ya que, no tenía muchas arrugas en su rostro a pesar de tener la edad de cuarenta y ocho años, ni él se lo podía creer pero parecía ser que aquella crema de aloe vera que le recomendó su ahora ex mujer surtió efecto. Sus cabellos castaños eran algo largos, ondeaban al viento cada mañana que se acercaba a la ventana de la habitación que compartía con su ex mujer y veía aquel hermoso paisaje de gente paseando, niños correteando y mujeres entrando y saliendo de tiendas de ropa con las manos llenas de bolsas; sus ojos castaños dejaban entrever a un hombre fuerte, decidido y que daría su vida por su país, nunca le hubiera dado la espalda si no hubiera sido por el incidente que hizo que tuviera que retirarse (más tarde se comentará el detalle); sus labios finos y algo más sonrientes después de lo último que ocurrió en la policía, solían dejar volver a aquel hombre que fue antes de tener aquel trabajo que llegó a ser una tremenda carga para él sin darse la menor cuenta; su fornido cuerpo daba a entender que siempre se entrenaba duro para neutralizar cualquier amenaza, sobretodo en su casa, no quería que su familia resultara herida, y menos cuando fue policía.

Descripción de la personalidad:

Su valentía siempre había permanecido ahí desde que era un niño y veía esas películas de policías en las que éstos hacían cosas increíbles para ayudar a la gente, siempre quiso formar parte de algo así, algo que fuera más grande que él mismo. Nunca fue capaz de dejar a otro compañero herido en el campo o nunca hubiera dejado a nadie tirado para él salvarse, no era así como le gustaba trabajar; si hacía falta desobedecía una orden para salvar a quién quisiera o a quién valiera la pena salvar, nunca dejaba a nadie atrás. Cuando era joven, era un bala perdida pero eso fue cambiando conforme fue creciendo y viendo la vida de una forma distinta, fue viendo que ésta tenía un sentido y que debía darse cuenta, algo que había conseguido gracias a haber tenido a aquellas preciosas niñas, comprobó que era cierto y que debía seguir adelante con ellas. Fue un hombre que nunca se quebró ante nada, era algo fanfarrón pero nunca temió una bala o que le mataran, no hasta que conoció a aquella hija que le ató a una silla en un lugar bastante poco convencional para morir. Se convirtió en marido y padre para sus hijas, pasaron por varias etapas en las que Evan daba más prioridad al trabajo pero, se volvió más familiar cuando pidió retirarse de la policía, notaba que le estaba pasando factura ver tantas muertes tan de cerca. Era alguien orgulloso, respetuoso y generoso con aquellos que le daban protección y conocimiento, e incluso, aprendió que nadie daba las cosas por puro placer, sino que las daban por conseguir algo a cambio, así que, aprendió y él también pedía cosas a cambio por su ayuda, por lo que, podréis comprobar que también era alguien justo, aunque no lo fuera con aquella hija perdida de la que no quiso saber nada.

Un pasado obligado a ser abandonado:

Evan había sido hijo de personas muy frágiles, personas que habían trabajado en el campo prácticamente todas sus vidas y que siempre habían querido que su hijo fuera alguien más en la vida, que consiguiera algo más que lo que habían conseguido ellos. Durante los veranos, solía trabajar con sus padres en el campo, recolectando o recogiendo fruta, allí es donde conoció a Jessica, la famosa segunda mujer con la que estuvo, aquella que se quedó enbarazada de la hija vengativa. Ella le hacía sentir diferente, era excitante estar a su lado y se pasaban el día en la cama, eran tan jóvenes e inocentes que no se daban cuenta del error que iban a cometer hasta que fue algo serio de verdad; todo se derrumbó en la vida de Evan cuando Jessica le dijo que estaba embarazada y que no sabía qué hacer, primero debía pensar si quería tener al niño/a, pero le dijo que no tenía ninguna responsabilidad con él/ella, ya que, se conocían desde hacía tan solo seis meses y veía que él era muy joven para todo éste embrollo, al igual que ella.

Pasaron unos meses y Jessica le llamó diciéndole que había decidido tener a la niña, iba a ser padre pero él tenía que tomar la decisión de ser su padre o no; como bien sabréis, decidió no ser el padre de esa niña, prefirió huir de ese futuro que pensó que sería un desastre, ya que, no amaba a esa mujer realmente y no puedes traer al mundo a un niño sin quererlo, sin amar aunque sea a su madre, para él era algo que no se podía consentir. Vio que Jessica tenía el suficiente dinero para seguir adelante, así que, le dijo que decidía irse del pueblo para comenzar una nueva vida en California, quería ser policía y ayudar a aquel que lo necesitara. Evan nunca pudo predecir el daño que sufrió aquella joven en su ausencia, menos que su madre se había vuelto drogadicta y que la vendió para conseguir droga, bien pensado era una locura.

Nunca volvió a ver a Jessica. En cierto modo, fue algo positivo porque consiguió tener aquella carrera que siempre había deseado y empezaba a conocer a una mujer que parecía ser encantadora pero que aún tenía que conocerla mejor para estar seguro. En realidad, prefería no saber nada de la joven con la que estuvo en el pueblo de sus padres, no le parecía alguien equilibrada y sana, aunque sí cariñosa para cuidar de una niña, algo con lo que se equivocó bastante. Ésto también debió hacerlo por obligación, ya que, no quería que sus padres fueran las víctimas de todo aquel caos que habían formado dos jóvenes inexpertos en la vida y que les diera un infarto, toda su vida y su futuro se habrían ido al garete; aunque sea algo fuerte de decir, Evan creía haber hecho lo correcto para él y para todos, la herida podía cerrarse y reducir los dolores al mínimo, sin que nadie más tuviera que ser salpicado por ese error.

El incidente:

Había estado tanto tiempo sirviendo a su país, que ni siquiera contó los años que estuvo con ellos, en cierto modo, habían sido los mejores de su vida, ya que, aquella carrera había sido como su esposa desde la primera vez que cruzó la puerta principal. Nunca tuvo dudas del camino que había escogido y mucho menos en ese momento que se encontraba allí, con todos aquellos que le apoyaban cuando algo iba mal en el campo.

Durante mucho tiempo, fue apoyado por los mejores y él había sido el soporte de muchos otros, tanto en sus vidas profesionales como en las personales, todos en las oficinas formaban un gran equipo, eran "Los Inquebrantables". Una mañana, tuvo que ir con su compañero Nathan a comprobar unas direcciones, ya que, podrían ser las urbanizaciones que utilizaba el asesino que estaban buscando para matar a sus víctimas, por lo que, tenían que ser revisadas lo antes posible. Lo que no vieron venir fue la emboscada que se iba a acontecer cuando cruzaran la puerta de la cuarta urbanización a la que iban, después de comprobar que no había nadie y la puerta estaba abierta; pensaron que tan solo era un asesino, pero en realidad, tenía a cinco hombres más que parecían sus guardaespaldas, los disparos iban y venían sin parar y no tenían suficientes balas para contraatacar, por lo que, Evan pidió refuerzos y se quedaron en sus puestos. Fueron atrapados y conducidos a otro lugar, siendo primero sedados; cuando abrieron los ojos se vieron sentados uno en frente del otro, pero lo peor no fue eso, lo peor fue que Evan tuvo que ver cómo el psicópata al que llevaban tanto tiempo buscando, descuartizó a su compañero justo delante de él salpicándole toda la sangre en la cara. Después de ésto, le dejaron allí, lleno de cortes en la cara y en el cuerpo, estaba medio inconsciente, pero consiguió desatarse, encontrar un teléfono y hacer que le ayudaran a salir de allí con vida.

Toda ésta complicada situación, sobretodo el hecho de ver cómo mataban de aquella forma tan brutal a su compañero, hizo que él decidiera retirarse de aquello en lo que había creído durante tantos años y que apoyaba al cien por cien. Tuvo que ir a varios psiquiatras debido al síndrome de estrés postraumático después de aquel incidente; encontraron al asesino y a sus cómplices, tardando unos cinco o seis años en encontrarlos, pero a Evan jamás se le cerró la herida, siempre tenía aquella mirada de Nathan clavada en la suya, mirándole con aquel terror y aquel momento en el que supuso que su compañero hubiera deseado morir antes que soportar aquella tortura. El Jefe de Policía aceptó su retirada y dijo que siempre le apoyarían pasara lo que pasase, para lo que hiciera falta, así que, siempre tenía libertad de entrada y salida, pero Evan ya no fue el mismo, se empezó a dar cuenta de la importancia que tenía la familia y se apoyó en ella más que en ninguna otra cosa para conseguir salir de aquel estado en el que se encontraba.

La hija encontrada:


Como ya sabréis, Evan no encontró a su hija vendida por su madre, sino que, ella le encontró a él gracias a la asistenta social a la que ella había conocido después de escapar de aquellos que la habían violado y maltratado durante tres años. Esa hija que estaba tan dolida y buscaba venganza ante todo, le sedó dejándolo inconsciente y llevándolo a una casa deshabitada, lejos de la carretera, mugrienta y desolada, para él debió de ser un deshonor morir allí, pero ella fue la que le obligó. Durante varias horas fue torturado por ella, ya que, parecía que ante todo quería hacerle sufrir, hacerle pagar por todo el dolor que había vivido en sus carnes y hacerle saber quién era por encima de todo; Evan ni siquiera pareció sorprendido pero durante toda su vida siempre quiso que esa parte de él desapareciera y jamás hubiera permanecido en su camino, siempre había sido alguien del pasado y no quería que interfiriera para no herir a su esposa y a sus dos niñas a las que tanto quería, ¿era tanto pedir?

Evan era un policía retirado por supuesto, pero podía ver en los ojos de aquella pequeña ignorante que había tanta rabia en ella que la estaba consumiendo, que la comía la sed de venganza y que necesitaba matarle a él y a toda su familia para conseguir la libertad, lo que no sabía es que las acciones tienen consecuencias. Esa joven creía que sus heridas iban a desaparecer, que sus recuerdos de dolor iban a ser borrados, que sus enemigos iban a ser sus amigos y que sus actos iban a ser perdonados, pero nada de eso era cierto, ya que, sus heridas permanecían, aún tenían que cicatrizar; sus recuerdos no fueron borrados, ya que, aún notaba las manos de aquellos tipos que la movían y la manejaban para violarla y hacerle creer que era un ser inútil, un ser que solo servía para ser su suministro sexual, recordaba sus caras, sus ojos, e incluso sus propios gritos de negación y dolor; sus enemigos seguían siendo los mismos y tenía que averiguar dónde se encontraban para llegar a ellos y cumplir con su venganza, la misma por la que su padre había pasado, así la oscuridad iría formando más parte de ella y rompiéndola en mil pedazos, justo lo que una niña de doce años no necesita; sus actos no fueron perdonados, ya que, era alguien que iba a pagar sus pecados sufriendo más y más hasta que aprendiera que hacer daño a otros o matarles no soluciona absolutamente nada, lo empeora más.

Ésta chica hizo que Evan fuera obligado a morir en un lugar muy desagradable, hizo que viviera aquellos momentos del pasado que no quería recordar, hizo que sus sentimientos hacia la hija que abandonó junto con su madre se hicieran confusos e hizo que muriera sin darle ninguna explicación a nadie más, por lo que, la familia de Evan nunca sabría la verdad y sus hijas crecerían pensando que su padre las abandonó, era algo que había hecho que él se fuera de éste mundo con dolor y pena, ya que, nadie debería morir estando intranquilo por sus hijos y su esposa. Se tendió la oscuridad a su alrededor y todo se volvió penumbra, lleno de llanto y soledad; su hija había querido que ese fuera su final, había tenido lo que quería, iba a sufrir solo en aquel laberinto de confusión y miedo, no había nada más que hacer.

Un futuro de despedidas:

Podréis pensar que Evan estaba muerto y no podía despedirse, pero en realidad sí podía entre aquella oscuridad y soledad que le envolvía. Entre aquel mar de lágrimas que hacían de él ser un mártir, se despidió de su hija mayor Anne, la cual, le encantaba leer y escuchar música en la cama sin que nadie la molestara, se despidió murmurando su nombre una y otra vez y mandándole un beso, imaginando que la abrazaba y la protegía, que estaba a su lado y que la seguía queriendo y escuchando desde allí; fue mucho más difícil despedirse de Jenna, la niña pequeña que apenas había conocido a su padre, aquella que les tenía locos con sus cuentos, con sus llantos cada vez que quería que sus padres le compraran la nueva muñeca que había salido en la tele y con su sonrisa cada vez que Evan le había hecho cosquillas. Todo ésto le quebraba por dentro, era como clavar mil cuchillos a un corazón casi roto, era como sentir sus vidas en sus manos y no poder salvarlas de la soledad y el dolor que iban a sentir sin él; también estaba su mujer, aquella que no estaba trabajando y que ahora debía buscarse un trabajo cuánto antes para subsistir junto con sus dos hijas a su cargo.

Deseaba una y otra vez que todo hubiera sido una pesadilla, para que despedirse de Claire no fuera una tarea imposible. Pero lo era cada vez que recordaba su sonrisa cuando le llevaba el desayuno a la cama, su cabello cuando ambos estaban el la cama abrazados y él le acariciaba el mismo, aquellos ojos que le miraban pidiendo un beso y aquellos labios que pedían fundirse en uno solo; ver tantas cosas pasar delante de sus ojos le hacían querer volver con ellos, pero ahora se había evaporado hasta su conciencia, era puro polvo, meros recuerdos en la mente de los suyos, tan solo frases de ánimo hacia sus compañeros de la policía y las manos sucias de sangre de alguien pequeña e inocente que no tendría por qué haber vendido su alma al diablo.


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