Personaje: Oliver




Relato procedente: "Recuerdos" (Huellas del Tiempo).

Resumen: Oliver empieza a notar que sus recuerdos son muy vívidos y reales, cree que de verdad ha retornado a ellos para volver a vivirlos, al igual que le sucede a su hermana Lissy. Gracias a su madre descubre que lo que les sucede a ambos hermanos es que tienen un poder heredado de su madre a través del embarazo: el poder de los recuerdos, el cual, en su día fue el poder de la tribu Taurin. Todo ésto le viene de sorpresa a Oliver pero sabe que debe afrontarlo para no tener que perderse en el peor recuerdo de su vida y alejarse de la vida que ahora estaba teniendo.

Nombre completo: Oliver Swit Bronson.                    Edad actual: 25 años.

Ciudad actual: San Francisco (EE.UU).                       Estado civil: Soltero.


Descripción física:

Mi cabello castaño, algo largo y liso gracias al suavizante que utilizo cada día, ondea al viento cada vez que salgo de casa para ir a la universidad, me encanta esa soltura que puedo conseguir utilizando esos botes hechos por el hombre; mis ojos castaños muestran la persona que realmente soy, si los miras fijamente podrás saber si hay profundidad en mi alma y si digo la verdad o no, así es como mi padre siempre sabe lo que pienso, es increíble; mis labios finos dejaban entrever unos dientes blanquecinos, gracias a cepillármelos regularmente; mi cuerpo esbelto siempre iba cubierto por unos vaqueros y una camisa a cuadros o de algún grupo, era algo que siempre me gustaba, era como sacar tu alma al mundo, como sacar tu corazón y dejar que todo el mundo pudiera verlo.

Descripción de la personalidad:

Siempre he sido alguien muy relajado, excepto las veces en las que vuelvo a empezar en la universidad después de vacaciones, cuando alguna persona se aleja de mí sin razón aparente como Marlena o cuando estoy en época de exámenes, es realmente agotador. Suelo preocuparme tanto por las personas que me importan que suelo hacer cualquier cosa por ayudarlas, sobretodo con Lissy, al ser mi hermana pequeña siento como una gran responsabilidad con ella y necesito apoyarla en todo momento, es una fuerza o un instinto que me dice que he de hacerlo. Me suelo poner algo tenso cuando mi padre controla absolutamente todo lo que hago, ya que, desde que internaron a mi madre es lo que mejor se le da, normalmente ya no puede aceptar un no por respuesta sino un "sí señor, como usted diga y mande" y seguidamente hacerlo de la forma exacta en la que él te ha explicado, pero si no lo haces prepárate para una bronca monumental porque chilla tanto que se le oye en todo el barrio. Soy alguien muy responsable, sobretodo en lo que acontece a la universidad, no puedo seguir existiendo si durante todo un día no he estudiado o no he hecho algún trabajo, para mí es completamente antinatural; también es la misma forma que tengo de cuidar y preocuparme por Lissy. Adoro la fotografía porque creo realmente en la frase de "Una imagen vale más que mil palabras", así que, quiero crear imágenes para que la gente sienta emociones cuando las vea, para que piensen y reflexionen lo que están viendo; haciendo ésto, creo que formo parte de algo, que formo parte del mundo cuando ven mis imágenes.

Portadores de recuerdos:

Por aquel entonces, cuando yo era un feto al igual que Lissy años después, no lo sabíamos pero sin siquiera haberlo elegido o pensado detenidamente éramos portadores de los recuerdos de la tribu Taurin, a través de mi madre. Éstos recuerdos nos permiten vivir otra vez todos aquellos que son significativos para nosotros y que nos han hecho quiénes somos formándonos poco a poco, además nos permiten ver los recuerdos importantes de otras personas pudiéndonos poner en sus carnes, algo único y algo raro, me costaría verme en el cuerpo de otra persona como me ocurrió con mi abuela, siendo en aquel recuerdo mucho más joven que ahora. Si éstos notan tan solo por un momento que estás dudando en transportarlos contigo, auntománticamente buscan el peor de tu vida, es decir, el más triste, el más impactante y el más doloroso que tengas dejándote en él durante mucho tiempo, hasta que te atrapa y dejas de vivir tu vida normal para terminar viviendo el recuerdo una y otra vez, son algo retorcidos, ¿eh?

Al principio, cuando se lo conté a mi hermana Lissy me escuhaba atentamente, sin pestañear. Realmente, estaba sorprendida de que algo así pudiese ocurrir; siendo ella una niña, pude conseguir que tuviera la necesidad de tenerlos en su vida y no despacharlos nunca aunque le molestaran las náuseas. Mi madre se disculpaba una y otra vez diciendo que ella no tenía ni idea de que esa carga nos la transmitiría a través del embarazo, pero le dije que quizá era bueno recordar algunas cosas del pasado para poner de nuestra parte y que no volvieran a repetirse.

Abandonado:

Había jóvenes en todas partes, chicas que querían a alguien a su lado y que buscaban al típico chaval superficial que hiciera sus vidas algo más interesantes, les dijera lo guapas que estaban y que necesitaban estar con ellas, dejar que llamaran la atención y quedar con ellas para que dejaran de pensar que siempre eras tú quién las dejabas porque eran algo feas o porque ya no te parecían interesantes, podían pasarse días preguntándote lo mismo... era gente tan patética. Había estado con algunas de éste tipo pero acababa dejándolas al haber pasado unos dos meses, acababan siendo insoportables, hasta que conocí a Marlena. 

Su melena anaranjada ondeaba al viento como el agua corre por un riachuelo, sus ojos azules me llamaban cada vez que levantaba la vista, sus labios gruesos hacían que su sonrisa pareciera más brillante y espectacular, y su esbelto cuerpo me inspiraba en mi trabajo de fotografía, tan solo soñaba en rodearla con los brazos y tenerla conmigo hasta que el fin del mundo tuviera lugar. Era alguien muy especial y hacía que me sintiera yo mismo, me hacía reír y siempre quería que viajara con ella a cualquier lugar lejano de la empresa de su familia, ya que, estudiaba conmigo y quería ser fotógrafa profesional pero su padre quería que fuera la heredera de su empresa de coches de lujo, quería que aprendiera todo lo que tenía que hacer y cómo tenía que hablarles a los empleados y a sus socios más allegados; por muy bien que suene ésto, ella lo odiaba. 

Por alguna extraña circunstancia, su padre supo que se veía conmigo y que pasábamos mucho tiempo juntos. Durante un tiempo la castigó sin salir porque le decía contínuamente que yo era una distracción para los verdaderos objetivos que tenía que alcanzar ella sola. Marlena no desistía en verme, así que, por las noches solía ir a su casa para pasar un rato con ella en el porche hablando de lo que fuera y de lo que nos permitieran las pocas horas de margen que teníamos, aunque su padre se enteró de que no dejaba de verme y decidió enviarla a otra país donde él tenía una de sus empresas más importantes, haciendo que su sueño de ser fotógrafa se desvaneciera en el aire, al igual que el mío de estar con ella. Todo se rompió en mil pedazos aquella mañana cuando fui a su casa y su madre me dijo que se había ido con aquel hombre tan controlador y obsesivo, que no volvería jamás; por las lágrimas que recorrían sus mejillas, llegué a pensar que a ella no le parecía muy bien que su marido se hubiese llevado a su única hija a kilómetros de distancia de su madre.

Una madre internada:

Hace unos tres años, mi madre fue internada en un hospital psiquiátrico situado a las afueras de San Francisco. Todo empezó cuando mi madre tenía una especie de visiones que le hacían transportarse a ciertos momentos del pasado, como a memorias que ella había tenido y que eran unas de las más fuertes; para ella ésto era algo nuevo, por supuesto, aunque sabía que había adquirido poderes de la tribu y sabía de qué se trataba, no sabía cuándo aparecerían y, mucho menos cuándo sería el momento de contárselo a nuestra familia; ella no se había dado cuenta que esos recuerdos eran los poderes que le había transmitido la tribu Taurin. Los primeros días fueron duros, estuvo en la cama más de lo que podría contar y realmente pensábamos que tenía algo grave, ya que, cada día empeoraba más, tenía una fiebre muy alta, dolores de cabeza, náuseas y diarreas. Pensamos que todo ésto era un simple resfriado, ya que, como podéis ver, son los típicos síntomas que tiene alguien que se ha resfriado, pero todo ésto duró un par de meses; en el último de ellos, mi madre estaba como ida y ahora comprendo qué fue lo que ocurrió: no quería esos recuerdos, la hicieron desgraciada y des del primer momento deseó no haberlos tenido ni haberlos visto, ya que, tuvo una infancia algo difícil, así que, debió quedarse en el recuerdo más doloroso de su vida, es decir, aquella vez en la que la violó un chaval en los baños de una discoteca mientras sus amigos les miraban riéndose, supongo que fue algo que nadie quisiera recordar. Ese recuerdo debió atraparla, ya que, estuvo unos días inconsciente y no podíamos hablar con ella, nos estábamos preocupando tanto que pensamos llevarla al hospital, pero una noche me senté a su lado cuando estábamos completamente solos y le susurré al oído algo que nunca creí que ella oiría mientras estaba así: sé que quizá todo ésto te esté resultando muy difícil pero nos tienes a Lissy y a mí cuando nos necesites, te adoramos y queremos que te mejores, no podemos permitir que te vayas lejos de nosotros y que nos dejes solos, no nos dejes... por favor.

Aquella noche, estuve en mi cuarto con los ojos de par en par, ya que, no había manera de dormir estando mi madre así, tan solo quería que volviera en sí y ser el primero al que viera cuando despertara. Estuve algunos días así, hasta que, uno de ellos volví de la universidad y vi que Lissy estaba encima de la cama con ella y mi padre le llevaba el desayuno a la cama, parecía que había vuelto de entre la oscuridad para estar con nosotros, pero lo que no sabíamos es que sabía más de los recuerdos de lo que nosotros pensábamos y empezó a contarnos todo lo que ocurrió en uno de ellos donde se quedó atrapada; de verdad hubiera hecho lo que hiciera falta porque se hubiera callado y no hubiera contado nada delante de mi padre, ya que, durante los días que siguieron siempre decía que mi madre se había vuelto algo loca, que no podíamos dejar que siguiera así y que debíamos llamar a alguien para que la curara, decía que todo aquel tiempo inconsciente la había vuelto algo desequilibrada.

Durante unos días disfrutamos de su compañía siendo que Lissy no dejaba de estar a su lado en la cama y no se quería despegar de ella. Un jueves por la tarde, llegó un médico desde muy lejos y quiso observarla durante un día entero sin interrupciones, dejando que contara todo lo que le ocurrió y viendo si había tenido algo que pudiera haber hecho que ese tipo de cosas acontecieran en su mente; todos esperábamos saber las conclusiones, pero éstas solamente eran aquellas que decían que mi madre debía ser internada, que aquellos días que había estado inconsciente le habían afectado gravemente y que debían observarla en el psiquiátrico donde ahora mismo se encuentra internada. Lo más duro fue ver cómo se la llevaban sin ni siquiera pensar que todo aquello podía tener sentido, que era nuestra madre y no podíamos permitir que se la llevaran sin siquiera tener en cuenta que sus hijos estaban presentes, todo ésto les dio igual.

Las semanas que siguieron fueron horribles, ya que, mi hermana no quería salir de su cuarto y estuvo sin ir al colegio durante un año, no soportaba el hecho de que su madre ya no le leería cuentos cada noche o que no le daría un beso antes de irse a la cama, mientras la tapaba para que no pasara frío; mi padre estaba serio y no quería tener absolutamente ningún tipo de conversación con nadie, solo se encargaba de su trabajo, de hacer la comida y mantener la casa limpia por si venía algún invitado, aunque siempre creí que, de alguna manera, se sentía culpable por haber llamado a aquel médico y haberla internado pero nunca iba a admitirlo; yo seguí con la universidad para mantenerme ocupado y así no perder la perspectiva, aunque mis notas se resintieron un poco, estaba algo más distraído y dolido de lo normal.

El padre que acabó siendo controlador:

A mi padre le costó muchísimo dejar marchar a mi madre, a pesar de haber sido el causante de que la obligaran a irse de nuestra casa. Notaba que empezaba a sentirse solo, no hablaba e incluso, pensaba que era la peor persona del planeta, pero nunca decía por qué. Parecía que dejaba de encontrarle sentido a las cosas cuando mi madre estaba tan lejos, ya que, ella era el motivo de su existencia, la que hacía que todo fluyera sin más, tanto la relación que ambos tenían como el sentimiento que hacía que tuviéramos hacia todo lo que hacíamos, con todas aquellas frases de ánimo y ternura que nos soltaba cada mañana, aquellas que él admiraba y que le hacían sonreír; ahora, nadie podía conseguir que su sonrisa volviera a salir a la luz, ya no tenía ningún interés en ser quién era, en ser un buen padre para nosotros, aunque fuera por Lissy. 

Todo lo que conocíamos de nuestro padre, había desaparecido cuando internaron a mi madre en el psiquiátrico, ya que, se volvió más controlador, más obsesivo y un dictador nato, no había manera de dejarte hacer lo que quisieras o lo que en ese momento te apetecía, todo le parecía mal y no permitía que abrieras la boca cuando él te había dicho que callaras anteriormente. Al principio, no lo entendía y no podía comprender por qué se había vuelto así pero la pérdida de un ser querido recientemente, podía provocar que el individuo actuara de forma errática, lo leí en un artículo muy interesante pero como no quería que le analizaran, pues no se lo dije. 

La fotografía, una forma diferente de ver la vida:

Desde que era pequeño me encantaba la fotografía, veía como los más importantes de los fotógrafos era capaces de hacer recordar a alguien su infancia o un momento importante de su vida tan solo mirando aquella fotografía que tenía en su mano. Durante mucho tiempo, tenía la sensación de que no aportaba nada al mundo, de que no podía ser nadie importante cuando nadie conocía nada de mí y ningún trabajo que yo hubiera hecho, así que, decidí meterme en aquella pasión que hacía que muchas personas se inspiraran para realizar otras formas de arte, otras formas de ver la vida diferentes a las que habíamos pensado.

Siempre he creído en "una imagen vale más que mil palabras", como ya he dicho antes, por lo que, me gusta hacer fotografías que transmitan alguna serie de emoción a la persona que la está observando y que cuando le preguntes qué es lo que está viendo, te diga algo como "el universo en una misma foto, al alma del que la ha hecho", todo ésto me parece fantástico, es una forma diferente de pertecer al mundo, de formar parte de algo más grande que tú mismo y de crear mil formas de ver cosas distintas o la misma cosa en sí. Desde que fotografío, veo la vida de diferente manera, es decir, la veo como algo grande, pintado y puesto en un cuadro para que los demás disfrutemos al verlo, para que podamos ser alguien y nos emocionemos cada vez que lo observemos, es una sensación única y sin igual.



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