Personaje: Lissy




Relato procedente: "Recuerdos" (Huellas del Tiempo).

Resumen: Lissy nota sus recuerdos como algo muy real, algo que hace que la magia tan solo sea una palabra. En su infancia todo era color de rosa, incluso cuando Oliver le contó lo que realmente ocurría no podía dejar de seguir impresionada, provocándole a ella la necesidad de tener ese poder dentro de ella y de no apartarlo. En cierto modo, el recuerdo de ver a su madre alejándose de ella, los médicos obligándola a entrar en aquel psiquiátrico y los gritos que propinaba para que no se la llevaran, hicieron que ella fuera atrapada y que fuera difícil hacerla salir, hasta que su hermano mayor consiguió convencerla de que esos poderes eran útiles para ayudar a las personas.

Nombre completo: Lissy Swit Bronson.                       Edad actual: 18 años.

Ciudad actual: San Francisco.                                       Estado civil: Soltera.


Descripción física:

Mi pelo rubio, liso y largo hasta los hombros suele tener ese toque brillante que a veces parece tan real como la magia misma, suele ondear en el aire con todo su soltura, increíblemente lacio y suave, me encanta tocarlo; mis ojos azulados saben mirar fijamente a los demás con todo detalle, los observo con total nitidez y con tendencia a rebuscar en sus recuerdos más profundos, con tan solo una mirada me basta; mis labios finos permanecían cerrados y pequeños, precisos en cada decisión a mantenerse fuertes en la misma posición para no dejar entrever ninguna duda, mientras que mi sonrisa suele provocar cierto anhelo a la infancia de muchos, en especial, a mi hermano Oliver, ya que, recuerda aquellos momentos en los que me leía a "Los tres cerditos" en la cama; mi esbelto cuerpo siempre permanece fuerte y firme, gracias a las sesiones de gimnasio, me encanta hacer deporte, sobretodo para mantenerme concentrada y olvidarme de mis problemas, es una agradable distracción.

Descripción de la personalidad:

Como se suele decir, soy una persona agradable y tierna que es capaz de mantener una sonrisa durante unos cinco minutos sin dudar si quiera; os podéis preguntar el motivo por el cual no suelo sonreír a menudo, éste es porque mi padre traicionó a nuestra familia llevándose a mi madre e internándola en un psiquiátrico, es algo que no aceptaré jamás, soy incapaz. Soy alguien fuerte y con mucho carácter, no aguanto las tonterías y no quiero que me vengan con bromas estúpidas con las que no me apetece reírme, adoro a mi hermano por lo bien que se ha portado conmigo, con toda esa responsabilidad y esa carga que puedo ver en sus ojos. Mi pasión son los deportes, de hecho, me encantan las artes marciales, pero otra de mis pasiones es la psicología, ya que, quiero ayudar a aquellos con problemas pudiendo utilizar el poder de los recuerdos para poder conseguirlo, puede llegar a hacer más llevaderas sus cargas emocionales. Otra característica de mi personalidad, es la responsabilidad y la necesidad de mostrarme tal y como soy, nunca intento fingir y si intentan apartarme porque no les gusto, pues por mí perfecto; tampoco soy alguien que se lamenta, pero no me gusta nada lo que mi padre hizo a una gran parte de la familia, dejándonos huérfanos de madre cuando más la necesitábamos.

El progreso de los recuerdos:

En un principio, cuando mi hermano Oliver me habló de ellos, todo me pareció fantástico, algo mágico y algo con lo que podría disfrutar pero no es así cuando vives una y otra vez un recuerdo realmente doloroso para ti y para tus seres queridos. Primero, vivías el recuerdo y creías que era real, que habías retornado al pasado para volver a reencontrar aquello que estaba ahí y que formaba parte de quién eras, aunque aparecieran las náuseas, era de alguna manera gratificante. Ésto empezó a cambiar, dado que ya no solo podía ver mis recuerdos, sino también los de otras personas, podías ver todos aquellos momentos felices que habían pasado con sus familiares o podías ver todos aquellos momentos tristes que pasaron en sus vidas, como el hambre, violaciones, acoso sexual, maltrato infantil, maltrato de pareja, adicción a las drogas, asesinatos, secuestros, robos... era increíble todo lo que tu mente era capaz de ver, incluso podía ver lo que había ocurrido en un lugar, ya sea, en una calle o en una casa; cuando habían pasado cosas terribles en esos lugares, preferías mirar hacia otro lado, de hecho, lo prefiero pero no puedo renunciar a ello, podría volverme a atrapar el recuerdo más triste que tengo.

Todo lo que he dicho anteriormente, era como un principio a gran escala de en lo que se ha convertido ahora mismo para mí, ya que, con solo mirar a una persona, puedo ver su vida entera, es decir, una persona es como un libro abierto para mí, es como si les leyeras la mente. Cuando les miras, no son tan intensos, pero cuando inicias el contacto, todo se vuelve más vívido y profundo, todo vuelve a ese momento en el que la persona recuerda; en cierto modo, me siento como si invadiera su intimidad, como si hiciera algo mal y a mí realmente no me importara aquello que recuerdan o qué momento fue el más triste, ya que, eso puede hacer que te crees prejuicios de esa persona y tampoco quiero ser así. Aunque os podréis preguntar: ¿hay alguna cosa buena en ello? Os diré que sí, ya que, puedo ayudar a personas con problemas emocionales por alguna cosa que les haya podido ocurrir, sé cuándo me están mintiendo y qué puedo hacer por ellos en ese momento.

Un hermano ejemplar:

Oliver ha sido mi gran apoyo desde que mi madre fue internada, ya que, mi padre ya no hablaba mucho, se sentía solitario y solo se sentía con las fuerzas de alimentarnos y traernos el dinero a casa. Muchas veces, me he sentido alejada de todo y Oliver ha sido el único que ha conseguido ayudarme a comprender cómo son las cosas realmente y a aprender algo más sobre mis poderes; es más, cuando se descontrolan en ciertas épocas, él es el único que está conmigo y no permite que me pierda en ningún recuerdo manteniéndome en la conversación que estamos teniendo en ese momento. Es alguien que siempre se ha sentido responsable de mí, como si hubiera una fuerza que nos uniera hasta el final de los tiempos, como si siempre estuviéramos conectados... siempre he pensado que toda ésta unión que sentimos, es gracias a los poderes de los recuerdos, ya que, tenemos la misma fuerza y el mismo instinto en éste sentido, ese poder es el que nos da la completa conexión entre ambos.

Mi hermano ha sido la escalera que me ha llevado hacia lo que quiero ser en mi vida y a saber a quién quiero ayudar. Durante una temporada, yo decía que por mi dolor por la marcha de mamá, no podría soportar ver los males de otras personas, no podría ver sus lágrimas correr por sus mejillas o gritar cada vez que han vuelto a vivir ese momento, pero Oliver me hizo ver que eso no era tan malo, me dijo que esa podría ser el arma que yo necesitaba para conseguir ayudarles, para hacerles saber que yo estaba allí para ellos y que les comprendía; nunca supe cómo lo hizo, pero desde ese momento, me sentí alguien con la fuerza de seguir hacia adelante y conseguir ser aquella persona que quería ser.

Una madre internada:

Como podréis comprobar, éste ha sido siempre el recuerdo más doloroso acontecido en mi vida y en el que estuve atrapada una vez cuando tenía tan solo siete años y no sabía qué era lo que me estaba ocurriendo. Podía ver una y otra vez la marcha de mi madre, cómo la agarraban obligándola a que entrara en el hospital psiquiátrico haciéndonos ver a nosotros cómo se la llevaban, jamás pude olvidar aquellos gritos que salían de su boca desesperados por ser oídos, las lágrimas que surgían de mis ojos mientras veía cómo se alejaba, cómo llegué a pensar que ya no volvería a verla y aquel desagradable momento en el que nos íbamos a casa sin ni siquiera decir una palabra de lo ocurrido, sabía que nadie estaba de humor para hablar de nada, después de todo.

Después de ésto, nuestro padre nos prohibió tajantemente ir a verla, ya que, decía que interrumpiríamos su recuperación pero yo necesité verla cuando cumplí los diecisiete años, tenía que sentarme delante de ella y comprender todo lo que tenía que decirme con aquella sonrisa delicada, aquellos ojos profundos admirando cómo había cambiado y aquel cabello algo enmarañado debido a que se acababa de levantar de su siesta diaria. Cuando la miré no pude olvidar aquel momento en el que pensé que no la vería nunca más, pero la verdad era que me daba exactamente igual lo que dijera mi padre, de hecho, me echó una bronca monumental tan solo por pasar tres horas con ella; pero me hablaba con aquella voz calmada y admiraba lo tranquila que estaba, si fuera ella, necesitaría salir de allí urgentemente, pero parecía feliz de verme y solo me importaba eso.

La psicología, una pasión que dejé que me poseyera por completo:

Pensaba que no era posible que pudiera ayudar a nadie debido al dolor que yo sentía por lo que ocurrió con mi madre, pero fue Oliver quién me convenció de lo contrario enseñándome algunos folletos de algunas universidades que no estaban tan lejos de casa donde podría ir a estudiar lo que realmente me gustaba, según él, era el momento de saltar al agua y empezar a nadar hacia algo más grande. Por supuesto, mi pasión era estudiar psicología y ayudar a aquellas personas con problemas emocionales sobretodo, pero no sabía si sería capaz, así que, Oliver me llevó a un psiquiátrico cercano al centro e hizo que escogiera a la persona a la que quería sanar: era un hombre blanco, de un metro ochenta, alto, algo fornido y con una sonrisa preciosa; su problema eran las drogas, tenía montones de recuerdos pinchándose y tirando toda su vida por la borda, hasta incluso robó a su familia, a sus amigos y pretendía robar una joyería para pagarse toda esa mierda, pero conseguí que recapacitara de una manera u otra, tan solo viendo sus recuerdos, apareciendo en ellos y hablándole a aquel tío que estaba metiéndose todo tipo de porquería en sus venas y su nariz, para él cambió todo por completo y conseguí que empezara a vivir mejor y en un buen barrio, consiguió trabajo y ahora somos muy buenos amigos. Ésto me demostró que realmente podía hacerlo, con un sacrificio de mi parte teniendo que ver las vidas tan rotas que tenían algunas personas pero viendo que podía recomponerlas; todo gracias a mi hermanito mayor.

Pude comprender mientras estudiaba, que muchas personas podían vivir en el peor de los escenarios, pero que podían seguir levantándose, respirar aquel aire fresco que les hacía falta en sus vidas y conseguir ser mejores personas. Mientras estudiaba, iba a barrios pobres, donde la gente se dedicaba a robar, a matar y a meterse mierda, para seguir practicando y conseguir que mi mente siguiera centrada después de aquello, necesitaba ser fuerte para aquello que tenía que venir, mirar hacia delante y saber que lo estaba haciendo bien, que estaba haciendo lo correcto aunque me costara mucho llegar hasta ellos, ya que, habían algunos que cerraban su mente y me costaba muchísimo poder llamar a su puerta. Pero para mí es importante, no solo el recuerdo, sino ese alguien que vive dentro de la persona, ese alguien que cree que no hay esperanza, ese alguien al que tienes que hacerle creer que puede comerse el mundo y puede vivir hasta el fin de sus días pensando que es mejor persona de lo que lo fue en el pasado, y eso es lo que me hace sentir que estoy haciendo algo por el mundo, que estoy sintiéndolo en mi interior y que puedo ser la ayuda que muchos necesitan ahora mismo para seguir viviendo en éste algo complicado mundo.

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